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“Para los hombres, implica tener que dividir su tiempo y arruina toda la diversión”.
NIA DINATA
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Agosto 27, 2006

Por JANE PERLEZ | YAKARTA, Indonesia

Película sobre la poligamia está inspirada en la vida real

Nia Dinata es, sin lugar a dudas, la cineasta más popular en Indonesia: las proyecciones con localidades agotadas de su película más reciente en los festivales de cine de Tribeca y Cannes dan testimonio de eso.

Sus películas son más cine de arte que Hollywood, y su éxito brota de un intrépido impulso de abordar temas actuales con intensidad y toques de humor. En su cinta más reciente, “Love for Share” (Amor compartido), que retrata la angustia tras bambalinas de los matrimonios polígamos, los espectadores también pueden detectar algo más: una autenticidad engendrada de la experiencia.

Cuando tenía 18 años, e iniciaba su primer año de universidad en Estados Unidos, fue llamada inesperadamente a casa, donde se enteró de que su padre iba a tomar una segunda esposa.

Ahora, incluso más allá de su experiencia personal, Dinata, de 36 años, dijo haber visto el filme como una declaración sobre la sociedad indonesia contemporánea. Ahora que las vertientes más conservadoras del Islam se arraigan en Indonesia, la poligamia va en aumento, y princesas y políticos hacen alarde de ella en público.

Dinata, quien tiene un matrimonio monógamo, ha aprovechado el momento para mostrar lo que ella ha llamado tristeza y negación tras las sonrisas de esposas que dicen aceptar ser una más de un montón.

“Cuando mi madre me dio la noticia, quedé impactada”, relató Dinata, sentada en un café al aire libre en Yakarta, cigarro en mano.

El padre de Dinata, quien trabajaba para Citibank y había llevado a la familia a Arabia Saudita en una misión de trabajo cuando Dinata estaba en primaria, se casó de todos modos con la segunda mujer. Su madre, una doctora, adoptó una fachada externa de calma.

Lo más revelador para Dinata no fue sólo el trastorno interno y la valentía externa de su madre, sino también la brevedad del segundo matrimonio de su padre. Duró cuatro años. “Para los hombres”, dijo, “implica tener que dividir su tiempo y arruina toda la diversión”.

Muchos de los segundos y terceros matrimonios, desgarrados por las tensiones del esposo que intenta darles cabida a todas las esposas, no duran, y los que lo hacen con frecuencia resultan en abuso doméstico, dijo Dinata.

Los hilos y emociones subyacentes a la relación de su madre y su padre, en combinación con dos años de investigación por toda Indonesia, fueron la columna vertebral para “Love for Share”.

El telón de fondo para “Love for Share” es mucho más amplio que un relato personal de tormento y pesar.

El Presidente Suharto, influenciado al menos en parte por su esposa, quien se oponía a la poligamia, decretó en 1974 que los servidores públicos no podían tomar esposas adicionales sin permiso del gobierno, consentimiento que rara vez era otorgado.

Pero a medida que el Islam se convirtió en una fuerza más poderosa en el país tras la caída de Suharto, en 1998, y que el número de matrimonios polígamos se incrementó, Dinata dijo que el gobierno le temía demasiado al creciente poder de los líderes religiosos como para hacer algo al respecto.

Hamzah Haz, vicepresidente reciente, se jactaba de su poligamia, al llevar a sus tres esposas en viajes a La Meca. Puspo Wardoyo, reconocido empresario, llamó a la poligamia una obligación de los hombres musulmanes acaudalados, quienes, argumenta, tienen dinero suficiente para repartirlo entre múltiples mujeres.

Tiene cuatro esposas, el límite impuesto por el Corán, y sirve “jugo de poligamia”, una mezcla de cuatro frutas tropicales, en su cadena de restaurantes de pollo. Los cuatro jugos, explicó, representan el número ideal de esposas.

“Love for Share” tuvo buena asistencia en Yakarta, y en la cercana Bandung, aunque muchos en el público eran extranjeros que viven en Indonesia.

En el resto del país, el público fue escaso. “No quieren saber”, dijo Dinata. “Al mediodía acudían mujeres acompañadas de mujeres. No querían que sus esposos se enteraran”.


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