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Edición del DOMINGO 27 de Agosto del 2006 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Muertos para salvar el coral de Galápagos
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Paula Tagle | nalutagle@yahoo.com

Hay ideas muy sencillas pero que pueden ser también bastante útiles. Y una vez que se le ocurren a alguien surge la pregunta: ¿cómo es que no pasó por mi cabeza antes?

En este momento acontece algo en Galápagos, que es simplemente increíble, y que servirá para proteger los corales y fondos rocosos  y arenosos sostenedores de abundante vida marina en las islas.

Sabemos que en los últimos dos intensos fenómenos El Niño, el de 1982-1983 y 1997-1998, perdimos el 90% de los corales de las islas (según estudios hechos por Peter Glenn). El término El Niño se relaciona a una serie de eventos oceánicos y atmosféricos caracterizados por el anómalo calentamiento del Pacífico tropical.

Las aguas de Galápagos aumentan su temperatura en muchos grados lo que produce un trastorno en la vida marina, sobre todo, en los corales y las algas zooxanthellae, que viven dentro de la superficie de estos. Ambas especies se benefician una de la otra. El alga a través de la fotosíntesis provee al coral con la energía necesaria para crecer, mientras que los corales capturan nutrientes del agua. Si muere la zooxanthellae, muere el coral.

Podríamos entrar en discusiones interminables sobre los efectos del calentamiento global del planeta y si este es el causante de dos fenómenos El Niño tan dramáticos y tan próximos en los últimos veinticinco años. El caso es que vemos cómo los corales, que de por sí son escasos en las islas, comienzan a desaparecer.

Si a eso aumentamos el daño ocasionado por embarcaciones que botan sus anclas para realizar actividades de turismo o pesca, la destrucción del coral es mucho más acelerada.  Pensemos que un ancla puede pesar de 50 a 2000 kilos, y el coral consiste en una serie de organismos coloniales que segregan un esqueleto calcáreo y por tanto, muy delicado.

Pero la idea brillante a la que me refiero es la de colocar “muertos” o anclajes fijos en los lugares más visitados. Este proyecto ya está en marcha, y en efecto, son dos proyectos que se originaron de forma independiente, pero que se están llevando a cabo en las islas como ejemplo de participación de varios sectores.

Por un lado está Darwin Initiative, una iniciativa del Gobierno británico, en conjunto con Conservación Internacional, Wild Aid, la Estación Científica Darwin y bajo la coordinación del Parque Nacional Galápagos. Ellos han efectuado ya dos salidas de campo a las que invitaron a personas del sector pesquero, guías y científicos para evaluar el estado de los corales, en especial en la parte noroeste del archipiélago y determinar los sitios más apropiados para las boyas.

La técnica para su implante consiste en taladrar tres tornillos en el fondo marino, de los cuales se sujeta el flotador que sería visible en la superficie, incluso en la noche. Se espera poner seis “muertos” en las próximas semanas, tres de los cuales han sido donados por compañías de turismo que se sienten muy involucradas en conservación.

Por otro lado, Usaid y NOAA colocaron ya los 10 primeros anclajes fijos utilizando una técnica bastante similar.

Esta es una idea sencilla que podrá proteger los corales, los fondos arenosos llenos de peces e invertebrados endémicos, y las rocas, de seguir siendo maltratadas cada vez que fondea un barco. El taladro es lo más caro del proceso, cuesta aproximadamente $ 20.000, y cada “muerto” llega a tener un valor de $ 3.500. Se necesita entrenar al personal que hará las inmersiones y además se aspira llevar a cabo un ordenamiento de las bahías habitadas abiertas a turismo local para distribuir con criterios técnicos los sitios de fondeo y determinar los lugares donde los anclajes fijos serán más provechosos.

Lo óptimo sería contar con varias boyas por sitio. Hay zonas bastante congestionadas donde se pueden observar hasta nueve barcos a la vez, y por tanto, no bastaría con un solo “muerto”.

¿Por qué no ocurrió esto antes? La verdad es que esta pregunta no viene al caso, ni sirve de nada, lo emocionante y hermoso es que en este momento los fondeaderos comienzan a tener anclajes fijos que protegerán sus delicados corales y vida marina. Sería increíble que cada embarcación de turismo de las más de ochenta que hay en las islas se involucrara en este proyecto.

A la larga todos fondeamos en un lugar u otro, y la vida silvestre que maravilla a los visitantes depende en gran parte de lo que hay en el mar. Quien se sienta inspirado de adoptar un “muerto” salvador de fondos marinos, puede ponerse en contacto con F.ortiz@conservation.org
enaula@spng.org.ec


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