La reina ‘loca’ que escandalizó a la monarquía española del siglo XVI, Juana de Castilla, hija y madre de reyes, es el personaje central de la obra El pergamino de la seducción, de la nicaragüense Gioconda Belli, en la cual se explora la vida de esta incomprendida e importantísima figura femenina en la historia de España de ese tiempo.
Desde sus primeras páginas, este ‘pergamino’ seduce al lector, quien se deja llevar por la forma peculiar de narrar de Belli, quien gusta de pasar del tiempo presente a momentos históricos, en este caso, aquellos que cuentan la historia ‘oficial’ de la vida de Juana de Castilla. Fue la madre del emperador Carlos I de España y V de Alemania del que se decía que en sus imperios nunca se ponía el sol. Por ende, era la abuela de Felipe II, el rey que mandara construir el monasterio de El Escorial.
Así, el protagonismo del libro lo comparten Juana la Loca y una colegiala de nuestros tiempos que vive en un internado de religiosas, Lucía. Parte vital de la obra también es Manuel, su profesor de historia, quien vive fascinado por el personaje, y será quien se encargue de inducir a su alumna a deleitarse con sus relatos sobre quien se asegura: enloqueció de amor.
Tan intensa como su vida, en esta novela Belli pretendía que fuera un relato sobre su propia experiencia cuando tenía 14 años. En un momento dado se cruzó frente a ella el personaje de Juana la Loca y fue cuando decidió realizar un larga investigación histórica sobre la reina española.
“Me fascinó, me fui enamorando de Juana”, indica Belli en una entrevista concedida al Diario de Noticias de Navarra, y asegura que el mejor calificativo que se le puede dar a este personaje histórico es el de “apasionada, y no loca”.
De hecho, en el transcurso de la novela el profesor de historia encuentra extraordinarias similitudes físicas de Juana con su alumna Lucía, quien a su vez queda encantada con la idea. “Me seducía el hecho de que la reina y yo tuviéramos casi la misma edad y pudiésemos, cada una en su tiempo, haber experimentado un similar estado de soledad”, asegura Lucía, un sentimiento que la escritora Belli comparte en su totalidad. Porque también ella ha declarado en diversas oportunidades: “Desde la perspectiva actual, vi a Juana como una mujer moderna, como la precursora de la huelga de hambre y de brazos caídos que se reveló con lo que tenía, su cuerpo”.
Y Manuel también guarda parecido con el que fuera esposo de Juana. “Mirando a su profesor frente al retrato de Felipe el Hermoso, en el nimbo de luz de la ventana, Lucía tiene la inquietante impresión de que se le parecía físicamente”, señala el escrito.
En síntesis, la pasión es el ingrediente principal de esta obra. Belli también compara la similitud en la forma como ambas protagonistas, Lucía (en tiempo presente) y Juana (en el relato histórico), pierden la virginidad, a los 16 años, con el hombre que las enamora. La primera con Manuel, su profesor de historia, y la segunda con Felipe, también conocido como el Hermoso.
“Él se adhería, se restregaba contra mí, se hundía en mí, su boca en mi pelo, en mis orejas, gemía casi dolorosamente tocándome por todas partes, tanteándome las piernas, zafándome las bragas, con prisa...”.
Juana y no otra
Belli, con una serie de publicaciones traducidas a diversos idiomas, tenía para elegir muchos personajes que reflejaran un poco su manera de ser y pensar. ¿Por qué explorar la vida de Juana la Loca y no de otro personaje? Al respecto, en varias entrevistas otorgadas a diversos medios la escritora defiende la “rebeldía” y el “desafío” de Juana la Loca, de quien ha dicho: “No estaba en absoluto desequilibrada”.
También afirma que ha sido todo un reto traerla a la vida y ‘hacerle justicia’ en su última novela. Juana, la reina loca sin duda, escandalizó a la monarquía española del siglo XVI.
La modernidad de Juana está en su forma de revelarse. “Hay mucho desafío en su comportamiento, que en su época se consideró un síntoma de locura”, comentó Belli a la agencia EFE.
Y entre esos escandalosos comportamientos estaban, por ejemplo, su negativa de ir a misa, para gran preocupación de sus padres los reyes Católicos, que le enviaban confesores a una corte en la que “se disfrutaba con la belleza y el espíritu renacentista de la época”.
“Juana se despega de la costumbres de la corte castellana, era astuta y sagaz, no desequilibrada”, ha precisado Belli.
Como indicamos al inicio de esta nota, a la novelista le atrae que en sus obras esté reflejada la presencia del pasado y que este se encuentre con el presente. Porque considera vital esa aceptación de nuestra herencia y el legado que portamos los seres humanos.
Eunice Shade, de MarcaAcme, sitio web de arte, cultura y eventos de Nicaragua y Centroamérica, confirma que en esta novela hay erotismo, y del bueno. Así, califica a El pergamino de la seducción como “una novela histórico-erótica actual”, y el mérito es que en ninguna de sus 331 páginas el lector encontrará redundancias innecesarias.
Gioconda Belli se tomó tres años para esculpir esta novela. Sometió el expediente de Juana de Castilla a la opinión científica de reconocidos psiquiatras. Todos coincidieron en que la Reina no estaba loca, simplemente se rebelaba con la única arma que tenía: su cuerpo. Visitó los lugares en donde estuvo Juana, además de museos y castillos. “Lo demás es literatura fluida y precisa”, indica Shade.
En esta novela de la editorial Seix Barral, Juana de Castilla regresa para contar su propia versión de los hechos...