Usuarios de Durán se quejaron porque los buses de ese cantón solo llegan hasta la terminal Río Daule.
La no habilitación de dos carriles en la avenida Benjamín Rosales, que conecta a la terminal Río Daule de la Metrovía, en el norte de Guayaquil, dificultó el normal recorrido de los buses articulados del sistema de transporte masivo.
Esto provocó la protesta de los usuarios particulares de la vía. Mientras quienes llegaban de Durán se quejaron del servicio en el primer día de operación total de la troncal 1.
A pesar de que el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, anunció el jueves último que los buses articulados circularían por los nuevos tramos de la avenida Benjamín Rosales, que conecta a la terminal Río Daule de la Metrovía, esto no sucedió.
Obreros de la constructora Etinar, encargada de la obra, concluyeron los trabajos de 600 metros -desde el Hemiciclo de las Banderas hasta el inicio de la ciudadela Santa Leonor- de dos carriles de retorno (norte-sur) los que según la planificación del Municipio debían ser utilizados desde ayer por los articulados, pero nadie explicó porqué estos no fueron ocupados.
La no habilitación de los dos tramos provocó caos vehicular y la queja de quienes se movilizaban por esa vía.
"Cómo puede ser posible que hagan venir estos carros (articulados) por esta vía que está desbaratada..., uno no tiene tiempo para perderlo por la Metrovía", fustigó el conductor César Vélez.
Los buses del sistema de transporte masivo salieron con normalidad la mañana de ayer de las terminales Río Daule y del Guasmo. Los usuarios que utilizaron este transporte desde las 06h00, afirmaron que el recorrido de norte a sur se efectuó en 30 minutos; pero en la horas denominadas pico, el viaje de terminal a terminal duró 45 minutos.
Habitantes del norte de la urbe aprovecharon la puesta en marcha de los 31 kilómetros de la primera troncal para pasear en los articulados.
"Cogí el alimentador en las afueras de mi domicilio (Sauces 4) sin ningún problema y vine a conocer el recorrido que hacen los articulados", comentó Fátima Alarcón.
La usuaria realizó el trayecto desde la Río Daule hasta el Guasmo y retornó hasta el norte en otro articulado.
Pero no todos se mostraron satisfechos con la Metrovía; quienes descendían en el paradero Base Naval (en la Av. Pedro Menéndez Gilbert) reprocharon la falta de semáforos que les facilite el cruce de la calzada.
"Esto es un atentado, si no ponen semáforos inmediatamente aquí va a haber más de un muerto porque los carros van a más de 100 km/h", reclamó Alfredo Mosquera.
La calma que se vivió en horas de la mañana en la terminal Río Daule se vio interrumpida a partir de las 15h00, cuando centenares de usuarios esperaban impacientes la llegada de los articulados en ese sector.
"Tengo más de una hora esperando y, obligada, tengo que seguir aquí porque ya pagué mi pasaje", protestó la usuaria Ana Castillo.
Usuarios de Durán
En los exteriores de la terminal Río Daule, donde tres líneas de Durán dejaban a sus pasajeros, se evidenció desorganización y desinformación.
Centenares de ciudadanos procedentes de ese cantón mostraron su inconformidad por la prohibición de que esas rutas puedan avanzar hasta el centro de la urbe.
"La mayoría de personas que habitamos en Durán trabajamos en Guayaquil y nuestro trabajo se queda en esta ciudad; no deberían tratarnos como animales, por la Metrovía nos están tratando como les da la gana y los buses dejándonos aquí en medio de tantos carros", fustigó Mauro Sánchez.
Ante el desorden evidenciado ayer, desde hoy los buses que vienen desde ese cantón tendrán tres paraderos.
La Comisión de Tránsito (CTG) decidió que parte de esos medios de transporte dejen a sus pasajeros en la terminal terrestre; otros lo hagan en el parqueo de la terminal Río Daule y otro grupo haga el desembarque de usuarios en la avenida Antonio Parra Velasco, en el sector del monumento del Cenepa.
La creación de un viaducto para el cruce de peatones, que conecte la Río Daule, con la terminal terrestre se efectuará cuando toda la infraestructura de la Metrovía esté lista, afirmó Federico von Buchwald, presidente de la Fundación que administra el sistema.