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spachano@yahoo.com Un viejo consejo para hacer mala prensa dice que no hay noticia cuando un perro le muerde a un niño, pero la mordedura del niño al perro debe ser titular de primera plana. Ese principio guió a los medios ecuatorianos en la cobertura del primer foro de los candidatos presidenciales. Siguiendo la corriente de la política como espectáculo, destacaron los enfrentamientos, las salidas de cauce y las actuaciones histriónicas, pero ignoraron olímpicamente los contenidos de las respuestas a cada uno de los temas. Su público quedó despojado de cualquier información que pueda servirle para evaluar a los candidatos. En la memoria quedó la imagen del circo y de la tarima. Eso pesará sin duda a la hora de marcar el voto.
Nadie puede sostener que la política ecuatoriana y sus políticos tengan más elementos positivos que negativos. Nadie puede poner en tela de juicio que la balanza se inclina hacia el lado de la mediocridad, la superficialidad y el interés particular, pero otra cosa muy diferente es alimentar esa tendencia con una administración equivocada de la información. Después de criticar con toda razón durante varios días la integración de las listas con gente de la farándula, los medios de comunicación cayeron en la trampa de la espectacularidad. Era más sencillo destacar los gritos y los aspavientos de un mal asesorado personaje o detenerse en el contrapunto insulso de dos inexpertos, que poner un poco de atención al contenido de los escasos dos minutos que tenía cada candidato para responder a las preguntas.
El manejo de la economía, la firma del TLC, la reforma política, las relaciones internacionales y la estabilidad institucional no existieron para el espectador que no pudo ver todo el foro. No porque esos temas no fueran abordados en el debate sino porque no estuvieron en los medios. Para esos y para otros temas hubo respuestas. Estas fueron de todos los colores y para todos los gustos, que es justamente lo que se espera cuando se junta a un variopinto grupo de personas y lo que debe ofrecer una reunión de esta naturaleza. Pero, lo que no está en los medios no existe, dice otra máxima de la época de la comunicación masiva, y eso fue lo que ocurrió.
Mal han hecho los medios al dejarse llevar por la corriente de la antipolítica, ya que no es otra cosa lo que se ha visto en estos días. No se asistió al desempeño del papel crítico y orientador que se supone debe tener la prensa y que es el que ha dado lugar al pomposo calificativo de cuarto poder o de contrapoder. El facilismo de mostrar las payasadas de alguien que se sabe de sobra que tiene vocación de payaso no entra en esa función, menos aún en situaciones de profunda crisis política como la que vive el Ecuador. Claro que se debe exigir responsabilidad a los partidos y a los candidatos, pero a la par no hay que olvidar la responsabilidad de los medios. Una responsabilidad que no se logra con la espectacularidad. |