El pasado sábado, el cantante ecuatoriano cautivó al público quiteño en el concierto que ofreció por dos horas en el Teatro Nacional de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.
DE PIE EN medio del escenario, con su guitarra eléctrica ataviada al cuello, mira por veinte segundos al auditorio que lo aclama. Ese es el tiempo que necesita para continuar por una hora más cantando a la vida, al amor, al desamor, a la traición.
Pero también a la esperanza, a lo que cualquier persona vive en el día a día.
Un jean, una camiseta de color café con estampados, sus infaltables lentes, y su cabello revuelto son su mejor presentación personal.
No es el mismo Juan Fernando Velasco de Tercer Mundo. Ahora, varios años después, maneja el escenario más aplomado. Sabe que sus temas han ganado un espacio, fruto de un trabajo intenso que lo llevó a dejar su tierra. Es consciente de que aquí están sus fanáticos, aquellos que el sábado por la noche no dejaron de tararear ni por un instante durante las dos horas de concierto.
Preponderó la onda romántica, con la que siempre se ha identificado, pero hubo espacio también para notas más rítmicas y para la promoción de su nuevo material. El que fue trabajado en Miami, su actual lugar de residencia, pero grabado en Buenos Aires, Argentina. Nunca, uno de los primeros temas promocionales de su tercer álbum A tu lado, ha sido difundido en las radios del país y ha conseguido una importante aceptación.
Dos pantallas gigantes colocadas a la derecha e izquierda del escenario permitieron seguir de cerca el manejo instrumental de la banda de Juan Fernando Velasco, compuesta por diez personas. Tres guitarras eléctricas, saxofón, piano, batería, conga, percusión, coros y bajo acompañaron la interpretación que sacó más de un suspiro entre las parejas de todas las edades que accedieron al evento, desarrollado en el Teatro Nacional de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.
Para que no me olvides, Chao Lola, Dicen, entre otros temas, fueron acompañados con luces incandescentes que brillaban mientras las luminarias del salón se encendían y apagaban. Hubo además espacio para pasillos como Ángel de luz.
Presentó también una versión pop de la célebre canción de la artista argentina Jeannette, Solo queda.
Pasadas las 22h00 intenta dejar al público, pero no puede. Regresa solo, con su compañera fiel, su guitarra, e interpreta el tema más esperado por unos 5 mil asistentes: Tarjetitas.
A la salida se siente el frío de la noche quiteña, pero no cala en los huesos. La gente comenta lo bueno del show, y Velasco promete regresar pronto, con más éxitos bajo el brazo, y con su país, siempre por delante.