La tensión que existe entre el gobierno de Bush y las agencias de inteligencia de Estados Unidos por la guerra en Iraq data de hace más de dos años.
Algunos funcionarios de inteligencia han dicho que la Casa Blanca consistentemente ha presentado un panorama más optimista sobre la situación en Iraq de lo que justifican los reportes de inteligencia.
Cada año, las agencias de espionaje producen varios reportes, llamados Estimados de Inteligencia Nacional, sobre una variedad de temas. Estos estimados son los documentos de mayor autoridad compilados por la comunidad de la inteligencia sobre una cuestión específica de seguridad nacional, y son aprobados por John D. Negroponte, director de inteligencia nacional en Estados Unidos.
El más controversial de estos reportes en los últimos años fue el ahora desacreditado documento, de octubre de 2002, donde se evaluaban los programas iraquíes de armas ilegales. Un nuevo Estimado de Inteligencia Nacional, del cual el periódico The New York Times reportó detalles recientemente, demuestra ser igual de controversial y ha llamado la atención tanto dentro como fuera de Estados Unidos. El informe más reciente revela que la invasión y ocupación estadounidense de Iraq ha contribuido engendrar una nueva generación de radicalismo islámico y que la amenaza terrorista global ha crecido desde los ataques del 11 de septiembre.
El Presidente George W. Bush, claramente molesto porque los medios de comunicación se han enterado de los detalles del reporte, dijo el 26 de septiembre que había ordenado que partes del mismo dejaran de ser clasificados. Tras apuntar que la recopilación de datos para la evaluación había terminado a fines de febrero, y que el propio reporte había sido concluido dos meses más tarde, dijo: "Aquí estamos, en la recta final de una campaña electoral y está en las portadas de sus periódicos. ¿No es interesante?".
El Presidente Bush se refería a las elecciones del 7 de noviembre en Estados Unidos, que según algunos podrían cambiar el equilibrio de poder en el Congreso hacia una mayoría demócrata.
Los demócratas han aprovechado el nuevo reporte como un golpe potencialmente demoledor para el argumento del gobierno de que la guerra ha dado mayor seguridad a los estadounidenses.
"La guerra en Iraq nos ha restado seguridad", dijo el senador John D. Rockefeller IV, de Virginia Occidental, el demócrata de más alto rango en el Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos. Rockefeller dijo que los juicios contenidos en el estimado de inteligencia "dejan en claro que la comunidad de inteligencia -las 16 agencias -creen que la guerra en Iraq ha incentivado el terrorismo".
Los demócratas también criticaron a la Casa Blanca por sólo desclasificar parte del reporte, menos de cuatro páginas de un documento de más de 40.
El gobierno de Bush se había resistido al principio a darlo a conocer, aunque cambió de parecer tras ser presionado por los republicanos del Congreso de Estados Unidos y la página de opinión conservadora del periódico The Wall Street Journal.
El Estimado Nacional de Inteligencia le atribuye un papel más directo a la guerra de Iraq en el recrudecimiento del radicalismo que lo presentado en documentos recientes de la Casa Blanca o en un reporte hecho público el 20 de septiembre por el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, de acuerdo con varios funcionarios en Washington involucrados en preparar la evaluación o que han leído el documento final.
Más de una docena de funcionarios gubernamentales y expertos externos fueron entrevistados para este artículo, y todos hablaron sólo a condición de conservar el anonimato porque hablaban de lo que, en ese momento, era un documento clasificado de inteligencia. Entre ellos se encontraban empleados de varias agencias gubernamentales, así como partidarios y críticos del gobierno.
El estimado de inteligencia es la primera valoración formal del terrorismo global desde que comenzó la guerra en Iraq y representa una opinión de consenso de los 16 servicios distintos de espionaje dentro del gobierno.
Titulada "Tendencias en el terrorismo global: Implicaciones para Estados Unidos", asegura que el radicalismo islámico, en lugar de ir en retroceso, se ha propagado por todo el mundo.
Sin embargo, Bush dijo que las personas sacaban conclusiones equivocadas.
"Algunas personas han adivinado lo que contiene el reporte y han concluido que entrar a Iraq fue un error", dijo el Presidente. "Difiero enfáticamente".
Partes del reporte parecen reforzar el argumento de Bush de que la única forma de derrotar a los terroristas es mantener presión militar sobre ellos. Pero el informe no ofrece ninguna evidencia que respalde la reciente y confiada afirmación que expresó en Atlanta, Georgia, de que "Estados Unidos está en proceso de ganar la guerra contra el terrorismo".
En resumen, el reporte describe un movimiento jihadista que, por ahora, va un paso adelante de los contraataques de Bush.
"Supongo que la conclusión general que se puede sacar de él es que no tenemos suficientes balas para todos los enemigos que creamos", dijo Bruce Hoffman, profesor de estudios de seguridad en la Universidad de Georgetown.
Lo que resultaba más sorprendente del informe, dijeron varios expertos, es lo poco sorprendente de sus conclusiones.
"En cierto aspecto, es material nada sorprendente", dijo Paul Pillar, quien hasta el año pasado fue funcionario nacional de inteligencia para el Cercano Oriente y Sudeste Asiático en el consejo de inteligencia. "Sin embargo, hay muchas cosas que no se ha oído mencionar al Presidente, entre ellas, el papel que ha jugado Iraq" en inspirar a los musulmanes descontentos a incorporarse a un movimiento jihadista antiestadounidense.