Éstas son épocas desconsoladoras para los detractores de la televisión, que desde hace mucho tiempo han temido que el entretenimiento en video embrutecerá a las masas. Las pantallas en miniatura que proyectan películas y juegos son más comunes que nunca.
Aunque es un gran aficionado a los aparatos electrónicos, Shaw Kaake comprende a los tecnofóbicos en un aspecto: cree que las personas fascinadas con las pantallas portátiles tienden a ignorar el mundo a su alrededor, en detrimento de la sociedad civil.
La respuesta de Kaake a esta tendencia es el Egokast, un reproductor de video del tamaño de una Palm que también es una hebilla de cinturón.
"Éste es el primer dispositivo de video que uno no verá, pero todos los demás sí", explicó Kaake, diseñador industrial estadounidense que vive en Shanghai desde hace siete años.
"En lugar de no apartar la vista de su Blackberry o su playstation portátil, verá las reacciones de la gente al contenido".
Kaake se inspiró inicialmente en las hebillas con pantallas LED, que pueden ser programadas para transmitir mensajes de texto. La idea de sustituir el texto con imágenes se le ocurrió a Kaake en una de sus frecuentes visitas a los bares de Ibiza, España, donde la música resonante está sincronizada con hipnóticas secuencias de video.
Al regresar a Shanghai a fines del año pasado, Kaake desarmó una playstation y colgó la pantalla liberada en un cinturón. El torpe prototipo funcionó, pero era un diseño demasiado costoso para ser reproducido muchas veces: el aparato tiene un precio de más de 180 dólares. Así que más que desarmar el aparato, simplemente lo colgó en su cinturón, le cargó videoclips abstractos y recorrió los bares de Shanghai para hacer una investigación de mercado.
La gente quedó fascinada, en especial cuando el video de Egokast pareció funcionar al unísono con la música del establecimiento. Su única queja fue que el reproductor se veía demasiado voluminoso colgado de un cinturón. Así que Kaake hizo más delgado el diseño, al crear un estuche de metal para el reproductor que agrega sólo unos cuantos milímetros de grosor.
El Egokast, que cuesta 289 dólares, ha estado disponible en Egokast.com desde junio. El aparato incluye una tarjeta de memoria y un disco lleno con cientos de secuencias de video prefabricadas. Los usuarios pueden crear sus propios contenidos.
Kaake advirtió que el Egokast podría no ser apropiado para los tímidos.
"Algunas personas podrían sentirse un poco incómodas si todos miren fijamente su cinturón", dijo. "Es un lugar un poco raro para que la gente fije la vista".