En el entorno corporativo de hoy, más y más personas dejan sus empleos para convertirse en emprendedores. Y cuando eso sucede, dicen los expertos, los emprendedores en ciernes suelen recurrir a los amigos.
"Es una afinidad humana natural y lo he visto una y otra vez", dijo Brian Tracy, asesor de emprendedores y ventas, y conferenciante residente de Solana Beach, California, además de autor del libro Getting Rich Your Own Way (Hágase rico a su manera). "Si le cae bien una persona, le dice: 'Hagamos un negocio juntos'.
Después de todo, el hombre es un animal social. Sin embargo, tales sociedades están llenas de peligros".
Resulta difícil encontrar estadísticas sobre cuántas personas emprenden negocios con sus amigos, aunque Tracy dijo que era una de las formas más populares de iniciar un negocio.
"Si tiene una pasión o una gran idea para un negocio, no es propenso a hablar del tema con un extraño", dijo Rich Sloan, co fundador de StartupNation, recurso empresarial en Internet donde muchas personas hablan de su intención de iniciar un negocio con un amigo.
Sloan enfatizó el delicado equilibrio necesario tanto para hacer que tenga éxito un negocio como para conservar una amistad. Sus tres principios: comuníquese en exceso; establezca roles y responsabilidades específicas; y sepa cuándo estar en el canal de negocios y cuándo en el de amistad.
No todas las sociedades entre amigos fracasan. Jeff Bernstein y Brian L. Hinman se conocieron cuando tenían cinco años. Inmediatamente después de graduarse de la universidad, en 1984, fundaron un negocio de videoconferencias llamado PictureTel. Hinman dejó la compañía para emprender otros proyectos, pero los dos se volvieron a unir en 1998 para fundar su empresa más reciente, 2Wire Inc., compañía de tecnología de banda ancha, en San José, California, que ahora cuenta con 500 empleados y registró ventas de 220 millones de dólares en 2005.
Matt Lauzon dice creer que fue su incapacidad para ser honesto con un ex amigo lo que hizo que fracasara su empresa, hace varios años. Él y su amigo diseñaron un dispositivo al que llamaron Rib Wrangler para que la gente comiera costillas sin ensuciarse las manos. Ambos subestimaron el tiempo y esfuerzo que se necesitaría para que despegara el negocio.
"Cuando éramos más jóvenes acordamos que tendríamos una sociedad a partes iguales, pero yo realizaba el 90 por ciento del trabajo", dijo Lauzon. "No tuve las agallas para decirle que no cumplía con su parte del trato, así que acabamos por disolver el negocio porque ya no nos llevábamos bien. Es muy difícil dirigir a las personas, y es aún más difícil dirigir a los amigos. Es difícil delegar quién hará qué".