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Entre 1960 y 1965 presenté en Marruecos ‘Teleclub’, el único espacio francés dentro de la programación en árabe. Solo existían películas de 16 milímetros, nada de videos. Entrevisté a famosos de aquella década, entre ellos Brigitte Bardot, bellísima mujer en su primavera.
Guardé de ella numerosas cartas. Abandoné África del Norte en 1965 para venir a Guayaquil, donde balbuceé mis primeras palabras de castellano: “¿Qué tal? ¿Qué fue?”. Al abandonar la Alianza Francesa, de la que fui director hasta 1967, volví a la televisión mientras enseñaba Historia del Arte, Apreciación de la música, en mi Centro Cultural Albert Camus. El ‘Show de la tarde’ nació el 27 de octubre de 1967, terminó en diciembre de 1997. Estos treinta años en Ecuavisa me aportaron mucho en el plan humano. Guardé contacto personal con unos cuantos artistas. Las adolescentes de veinte años que me vieron en aquella época son ahora abuelitas que frisan los sesenta. Me golpeó la muerte de entrevistados o amigos: José Velasco Ibarra, Manuel de J. Real, María Rosa, Otto Arosemena, Carlos Julio Arosemena, Pedro Vargas, Alberto Borges, Gilbert Bécaud, Jacques Brel, Lola Flores, Armando Romero Rodas, Rocío Jurado, Rocío Dúrcal. Presentando el programa ‘¿Quiénes son?’ en Gamavisión, aprendí de discriminados, travestidos, lesbianas, homosexuales, pobres, negros, curas, monjas, bomberos, mujeres maltratadas, enfermos de cáncer, lepra, sida, locos, drogadictos, alcohólicos, presos, pandilleros. Traté estos temas con respeto, sin sensacionalismo.
Un canal me ha propuesto un espacio en el que podré volver al humanismo, tendré citas con el arte, el amor, la gastronomía, los libros, seres de toda condición. El rating deja de ser meta absoluta. Menos televidentes que en el ‘Show de Bernard’ seguramente, pero seguidores idealistas. Nada original, pero auténtico, sincero, humano. Entre violencia, chismes ofensivos, telenovelas, pienso que se pueden abrir ventanas hacia la esperanza, la bondad, la cultura. Mis entrevistas buscarán facetas positivas, no taras ni secretos de alcoba. Necesitamos luces, ejemplos, autoestima. Ecuador, tierra generosa a la que amo entrañablemente, tiene un inmenso potencial. Pensaba empezar el 11 de septiembre, pero murió de leucemia mi esposa. Me resulta terriblemente difícil reintegrarme, sonreír o reír, como es imperativo hacerlo en pantalla. Cruzo una soledad difícil, mas lograré sobrevivir porque me debo a muchas personas, pero también por aquellos doscientos mails tan hermosos a los que no podré contestar, pero que agradezco con el alma. Ustedes, muchas veces, escriben mejor que yo. ¿Lo sabían?
Soy un soñador, cultivo ilusiones, persigo ideales. Compartiré aquello con quien esté dispuesto a acompañarme. La señal internacional me conectará con inmigrantes de Canadá, Estados Unidos, varios países europeos. Con ellos mantendré repentinamente lazos interactivos, pues el programa irá en directo y soy también inmigrante. Volveré pronto para aprender de ustedes lo que todavía necesito saber, compartir la luz que logré atrapar en mi otoño, intentar devolverles algo de lo mucho que me dieron. Pienso que estamos en la tierra para ser cada día más humanos, amar sin cesar a todos los seres de buena voluntad. |