Pongo este título porque cada uno de nosotros puede tener gustos diferentes. No sé por qué ciertas personas piensan que existen vinos para mujeres y otros para hombres. Cada día más compañeras nuestras prefieren los sutiles matices de los tintos, su fuerza, sus taninos, no vacilan en hacer maridajes que se consideraban antes como fallas de gusto, una corvina “alla florentina” con un Cabernet Sauvignon, y desde luego muchos quesos con blancos o rosados.
En la Feria Gastronómica de Expoplaza, probé un Ventisquero y no me impresionó mayormente, quizás fue cuestión de ambiente, paladar no predispuesto pero recién me llegó un Merlot del 2003 y me quedé maravillado. Acudí a la Guía de los vinos chilenos que no demostró mayor entusiasmo por los productos de este viñedo en cuanto a años anteriores. Pues, les aseguro que el Merlot merece un puntaje superior a 90 y supongo que los tendrá.
Abrí internet, me enteré ahora de que aquel vino de Ventisquero había cosechado premios en Singapur, la Cata d’Or Wine Awards 2005, y otras distinciones. Les aconsejo probar también el Carmenere Reserva 2003. Los precios son muy razonables. No conseguí el Caballo Loco, de Valdivieso, pues no todos los productos chilenos o argentinos llegan aquí. Ojo con Almaviva, otra botella de prestigio que se consigue localmente.
En El Bodegón alcancé unos premiados de gran interés. Wine Spectator, en su edición de septiembre recomienda el Don Melchor del 2003 al que dieron 96 puntos, el argentino Achaval Ferrer Finca Altamira con 95 puntos, tremendamente oscuro y aromático. Lo venden por $ 112 en los Estados Unidos; el precio local anda por ahí. Achaval Ferrer Quimera está en 93 puntos.
Hay un Marqués de Casa Concha impresionante (Sirah 2004), pero creo que no es posible conseguirlo en nuestro país. Cosechó 91 puntos. Ojo con el Alta Vista 2004, mezcla de Malbec y Cabernet Sauvignon. Obtuvo 93 puntos. Lo importa el general Patricio López.
Probé un Tannat y encargué otros a un amigo mío que viajó al sur. El Tannat es típico de Uruguay. Pienso que algún importador ecuatoriano debería interesarse en él y también en el Priorato, aquella joya de Cataluña que es bebida de dioses. El Bodegón nos propone Gaudium (palabra latina que significa alegría).
Algo caro pero es la botella de prestigio que ofrece Marqués de Cáceres (frutas rojas y madera) o Imperial (Cune) escogido por los Príncipes de Asturias para su almuerzo de bodas, un vino sentimental para quienes gustan de la madera y de la vainilla.
Me dirán que estoy comentando nomás acerca de vinos algo caros y tienen razón. Beban el vino que les guste, que esté dentro de su presupuesto. Será siempre mejor, en un almuerzo con amigos, que un güisqui o una gaseosa. Beban menos pero beban bueno. Epicuro, aunque no lo crean, es un hombre muy sobrio, un bebedor ocasional. Necesita buena compañía, el estado anímico preciso.
Para los sibaritas que buscan el plato adecuado para un tinto robusto (el Merlot de Ventisquero del que les hablé tiene 14 grados y medio). Toques de grosella negra y madera, taninos intensos, un final larguísimo, le señalo que Megamaxi ofrece el bife argentino de Cabaña de las lilas. Sellado al vacío, puede conservarse hasta principios de diciembre. Detalle curioso conseguí en Carolina del Norte (EE.UU.) el chocolate negro, fuera de serie, de Guaranda, producto que no se puede adquirir aquí.