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Edición del DOMINGO 1 de Octubre del 2006 EL UNIVERSO inicio e-mail
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El especialista 
Enamorada lastimada y otros temas
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El sufrimiento

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Tengo 20 años y mi enamorado 30. Él es divorciado sin hijos y nuestra relación tiene casi tres años. Hace tres semanas conversando con él me confesó que me traicionó por dos meses con otra persona. Siempre lo consideré el hombre ideal, pero me siento lastimada. Él me pidió tiempo para poner sus sentimientos en orden ya que desea continuar conmigo. Ahora me busca y me dice que no puede vivir sin mí. Sin embargo, cuando le pregunto por qué lo hizo se queda callado y no quiere tocar el tema.

No le he contado nada a nadie ya que no quiero que hablen mal de él, porque lo amo muchísimo. Quiero saber, ¿por qué me engañó?, ¿cómo recupero la confianza?, ¿debo seguir con él? y ¿cómo hago para olvidar este engaño sin que afecte mi relación?
Marjorie,
Guayaquil


Antes que nada debemos reconocerle a su novio la fortaleza de confesarle una falta como es la infidelidad y el deseo de poner "en orden" sus sentimientos. Esto es una muestra de sensibilidad y de autoestima, tanto para él como para usted.

Ahora es importante que observe que una relación de dos meses no es para nada una situación fugaz, por ende estamos hablando que se deben haber creado lazos y afectos y esto genera apego. ¿Cómo manejará él esto?, ¿qué lo llevó a acercarse a otra persona? Estas preguntas son de suma importancia para poder seguir adelante. Una relación de pareja se maneja entre dos, jamás hay un solo responsable, puede haber más participación de parte de uno que de otro, pero eso al final los involucra a los dos.

Sugiero que se tomen un tiempo para analizar la situación, observar sus sentimientos, proyectos y acciones, las relaciones se construyen a base de acuerdos, errores, aciertos, pero siempre recordando que se mantengan la dignidad y el respeto para cada una de las partes. No olvide que el amor es el sentimiento más libre que existe siempre y cuando sea auténtico.
Sonia Navas Gafter,
Psicóloga clínica.
Telfs.: (04) 244-8058 / 09-522-2742


Esposa sin apetito sexual
Tengo tres años con mi esposo y dos sin apetito sexual. Puedo pasar semanas sin tener relaciones y no me importa, pero a mi esposo sí. Al año de casarme salí embarazada y desde ese instante las ganas por el sexo disminuyeron. Tengo relaciones pero no con el deseo como antes de salir embarazada. Quisiera saber por qué se originó eso y qué debo hacer. No quiero perder a mi esposo.
N.N.,
Guayaquil


Revisando con detenimiento su consulta tendríamos que pensar que posiblemente, en forma involuntaria, usted se ha dedicado más a cumplir con su papel de madre dejando de lado su rol de mujer y esposa, lo cual obviamente repercute en su desempeño sexual, situación por demás de fácil manejo y que usted mismo estaría en condiciones de poder superarlo. Pero al parecer este caso de frigidez temporal también  podría tener dos  vertientes, la una de que se tratase de un posible conflicto de tipo psicológico, el cual estaría relacionado con alguna situación perturbante ocurrida en la infancia, lo cual habría que investigar.  La otra es un posible trastorno hormonal ocurrido inmediatamente de atendido el parto o posterior al mismo, situación que es posible que se presente y para lo cual deben efectuarse exámenes y pruebas hormonales.  En todo caso,
estas dos situaciones también pueden ser tratadas adecuadamente. Le recomiendo una atención oportuna  con un especialista.
Dr. Amalio Martínez Nieto,
Gineco-Obstetra-Sexólogo.
Telfs.: 09-284-0275 / (04) 232-0266


Siempre con mucha sed
Tengo 24 años y hace aproximadamente tres meses comencé a experimentar una excesiva sed. Me tomaba alrededor de 8 a 11 litros de agua al día. Al principio pensé que podía ser algo del estómago y consulté con un gastroenterólogo. Me mandó bastantes exámenes, me diagnosticó la bacteria helicobacter pylori y me envió tratamiento por un mes. Me bajó la sed al 40%. Después fui donde el doctor nuevamente porque la sed continuaba y me envió con un neurólogo, quien me mandó a realizar una resonancia magnética por si tenía un tumor en el cerebro. Afortunadamente el examen no reveló nada y este me comentó que podía ser una diabetes insípida. Acudí a un endocrinólogo y mediante exámenes también descartó la enfermedad. Este médico pensó que mi sed podría producirse por ansiedad o problemas psicológicos, por lo que me mandó a tomar xanax durante 20 días. Estoy tomando las pastillas y hay días en que baja la sed y tomo 4 litros, pero en otros vuelve a subir. El doctor me indicó que si luego de los 20 días yo continúo con la sed me internaría y me haría una prueba en la que me introducirían una sonda para determinar cuánto orino. A raíz de esto la gente no cree que tengo algo y piensan que mi sed es por un problema psicológico. Reconozco que soy nervioso, pero creo que esta sed se debe a algo más.  Cabe recalcar que mis únicos síntomas son mucha sed y mal aliento.
N.N.,
Guayaquil


Aparentemente su problema clínico es una polidipsia primaria o ingestión compulsiva de agua, el cual es un síndrome importante que se asemeja a la diabetes insípida, pero mucho más frecuente en su presentación que esta enfermedad. Se la diagnostica en pacientes adultos que tienen antecedentes de problemas psicológicos o mentales como depresión manifiesta o episodios histéricos de conversión. El inicio de la polidipsia y poliuria (grandes cantidades de orina) suele ser brusco, pero luego de la ingesta de agua varía en forma errática, pudiendo el cuadro ser intermitente y recurrente. A diferencia de la diabetes insípida verdadera, estos pacientes no suelen orinar por la noche. Los afectos de diabetes insípida prefieren el agua helada, mientras que al compulsivo le es indiferente que el agua esté helada o no.

Al administrar vasopresina no se mitiga la sed y esto puede ser peligroso porque el paciente sigue tomando agua en exceso, pudiendo llegar a la intoxicación hídrica en los casos de polidipsias primarias. A su vez, los riñones sí responden a la vasopresina en la diabetes insípida si la causa es neurohipofisaria, pero tampoco responden si esta es de origen nefrógeno, o sea porque existe una enfermedad renal o nefropatía. Hemos observado un cuadro parecido en aquellas personas que ingieren líquidos hidratantes en forma excesiva en la que se desencadena por el exceso del ingreso de sales una necesidad compulsiva de seguir ingiriendo líquidos y a su vez un aumento dramático en la necesidad de orinar. Por eso en los bares que venden cerveza ponen a disposición del cliente maníes o canguil salado que obligan al cliente a consumir más cerveza como un intento de mitigar la sed.
Dr. Pedro Posligua,
Psiquiatra.
Telf.: (04) 561-201


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