Una nueva época ha nacido: la digital. Ante los posibles cambios de paradigmas el retorno a la pintura parece tan importante como adaptarse al baile de las artes digitales.
Hervé Fischer es su mentor, y el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile el lugar donde expone por primera su muestra Pintar. “Pinto los juegos de los especuladores, las paredes de Wall Street y los relieves de las montañas de acciones, oro y plata que nos rodean”, dice.
Considerado el padre del arte digital, hace más de dos décadas que es invitado por la Untref (Universidad Nacional de Tres de Febrero, el MNBA (Museo Nacional de Bellas Artes), el Centro Cultural San Martín de Buenos Aires Argentina, para exponer sus ideas, conferencias, libros, etcétera.
En una muestra denominada Pintar, reúne obras enmarcadas dentro de lo que él ha denominado los íconos numéricos, ya que según su opinión el planeta actual vive a merced del mundo financiero. “Pintar es una aventura del cerebro vinculado a la mano, para crear íconos del mundo actual”. Según Fischer, el arte y el mundo digital son tan efímeros que quiere dejarlos plasmados, para que no se olviden y puedan perdurar en el tiempo, como el Renacimiento, el Barroco y tantas otras épocas de la pintura y de la sociedad.
Hervé Fischer nació en París y vive en Montreal, Québec, Canadá. Es artista multimedia, sociólogo y filósofo. Es cofundador y copresidente de la Ciudad de las Artes y las Nuevas Tecnologías de Montreal. Entre muchas otras cosas. En París fue profesor de la Escuela Nacional Superior de Artes Decorativas (1969-1980). Escribió numerosos artículos especializados, participó en obras colectivas, dio conferencias sobre arte, ciencia y tecnología, relacionadas con la sociedad, y lo sigue haciendo. Paralelamente, llevó adelante una carrera como artista multimedia además de publicar varios libros sobre la nueva Era Digital.
Nos habla de los nuevos tiempos, de los nativos del ciberespacio, del choque digital y de cómo representa todo esto en el Arte.
Pintar
Pregunta: ¿Por qué el arte digital?
Respuesta: Hace poco tiempo empezó esta era. El mundo de hoy se transformó en el caleidoscopio de casi todas las actividades humanas, en la tecnociencia, en la economía y las finanzas, en la educación, en las comunicaciones privadas como públicas, en la política y la democracia, en el entretenimiento, en la criminalidad y en la policía, en el delírium sexual, en el psicoanálisis, etcétera. Entonces un artista contemporáneo debe interpretar esta cosmogonía digital de hoy.
P: ¿Es un “verdadero” arte?
R: Es un “nuevo” arte que interpreta el mundo de hoy. Claro que tiene dificultades. El arte digital es un flujo del grifo computacional. Y por lo tanto, para poder crear íconos, necesitamos detener la imagen del movimiento interactivo. Además, no tiene memoria. Se pierde y envejece casi inmediatamente. Estamos creando una cultura digital que va a desaparecer y trato de solucionar el problema de una etapa cultural sin memoria, sin esperanza de conservación, y que podría desaparecer si solo se la consume y no se la inmortaliza.
P: ¿Qué quiere manifestar esta nueva práctica?, ¿el progreso de la tecnología?
R: El arte no tiene nada que hacer en sí mismo con la idea de progreso. Solamente puede testimoniar un cambio, la nueva obsesión de velocidad, un mito o una utopía. Tampoco sabemos qué será el arte multimedia. No puede ser solamente una mezcla de los artes precedentes, como la imagen, el texto, el movimiento, el cine, la música, y sumar solo la interactividad. Tiene que descubrir su especificidad como nuevo arte, con nuevos criterios estéticos, nuevos públicos, etcétera.
P: ¿Cuál es la técnica que utiliza para que la Nueva Era no quede en el olvido?
R: Trabajo mucho con el computador para explorar las estructuras, las lógicas, los códigos de programación, los algoritmos, y también preparar bocetos de mis pinturas. Por ahora he renunciado a “usar” lo digital para “representar” lo digital. Estoy dedicándome con el medio arcaico de la pintura acrílica sobre tela. Es posible también, que un día cambie mi interés y vuelva a un arte digital sin postura critica o filosófica, y solamente para “bailar” digitalmente.
P: ¿Los maestros tradicionales ven sus pinturas como arte?
R: Seguro que sí. Todo arte tiene un trasfondo filosófico o sociológico. Interpretando los códigos binarios, los códigos de cuatro letras del ADN, los códigos de barras, los diagramas de variación de la bolsa del mundo financiero muestro ese trasfondo. La cuestión no es de la pintura misma, sino los temas que manifiesta.
P: ¿Esta nueva manifestación es una especie de sarcasmo?
R: Como cada nuevo movimiento, el arte digital tiene una postura radical y de ingenuidad para rechazar los artes anteriores, lo “arcaico” de la pintura, la escultura, el piano, etcétera. Tal vez no observen, que ellos se avejentan rápidamente como las herramientas y programas de computación.
P: ¿Cuál fue su contacto o “choque” entre el mundo financiero, el arte, la sociedad?
R: El mundo se volvió financiero. El arte de hoy atravesó una crisis total, sea esta digital o no. Yo soy filósofo y sociólogo de formación. Mi contacto o choque con el mundo ¡es mi vida!
Una mutación antropológica
P: ¿Piensa que los intereses financieros, el humanismo y la vida cultural pueden ir para el mismo lado?
R: Sí, y el capitalismo es el sistema más cercano a la democracia. Pero los excesos ultraliberales en que ha caído lo deslegitiman. Por eso es tan importante luchar contra la desigualdad entre los ricos y los pobres, entre el Norte y el Sur. Tenemos también que desarrollar una economía social, de solidaridad. La desigualdad y la explotación humana del mundo de hoy es un escándalo que se tiene que rechazar.
P: El "planeta se volvió financiero", ¿acaso no lo fue siempre?
R: El valor dominante de hoy es “el dinero”, pero no se debe hacer de la plata una religión. El dinero debe servir a todos los hombres, y no al contrario. Como pasa cada día más.
P: ¿No le parece que la ciencia y la tecnología muchas veces terminan yéndose en contra del bienestar humano?, por ejemplo en el caso de las armas, la clonación, las hipótesis sobre el sida, la adicción de los niños a la Internet, etcétera.
R: La tecnociencia no es buena o mala: es inevitable. Lo que sí es bueno o malo es el uso humano de ella. Un auto puede salvar o matar una vida. La problemática de hoy es que nuestro cerebro humano, nuestra sabiduría no ha progresado mucho, mientras que el poder instrumental en nuestras manos subió exponencialmente. Eso hace nuestro futuro más y más peligroso. Necesitamos más conciencia humana, más madurez, una mutación antropológica del cerebro humano para ponernos al nivel de nuestro nuevo poder.
Inmigrantes en la era digital
Hervé Fischer enfatiza que mientras los adultos somos inmigrantes en el cibermundo, los niños son nativos de él. “Esta generación va a adaptarse totalmente, pero no va a tener bastante conciencia crítica. Por eso yo hablo de la necesidad urgente de una ciberfilosofía”, manifiesta.
P: ¿Usted qué prefiere, el mundo virtual o el mundo material?, ¿es el mundo virtual un mundo real?
R: Hay mucha tentación de escapar del mundo real, duro, en el mundo de seducción virtual. Por eso la dependencia digital. Pero es una ilusión. El mundo virtual también tiene gravedad social y lo refleja, completa al mundo real como un sueño, como un instrumento, como una evasión.
P: ¿Cómo "salvamos" al ser humano de ese mundo?, ¿cómo hacemos para que la vida no se vuelva solamente virtual?, ¿cómo hacemos para que los niños sigan jugando al aire libre, entre sí y no solo con videojuegos?
R: Educación, educación, educación.
P: ¿Estamos capacitados cultural, humana, y socialmente para vivir la era del ciberespacio y no perdernos en ella?
R: Mis tres valores son la libertad, la creación y la responsabilidad ética planetaria. No la soledad, sino la solidaridad. Así seremos dioses humanos.
Los cuadros y el sueño de la globalización
La idea es pintar los íconos del mundo de internet, del mundo financiero: los códigos binarios, las cuatro letras del ADN, (a t g c), los códigos de barras de consumo y de control que se hacen cada vez más poderosos. Fischer los muestra como paisajes y explica que en nuestra época “la mitología en la globalización depende más de Wall Street que de la lluvia y el sol”. El pensador considera que la globalización es más un sueño de los “businessman” –hombres de negocios– que una realidad, ya que no todos están incluidos en ella.
Por ejemplo en su cuadro llamado El cielo no muestra el cielo en el sentido romántico, sino el cielo de hoy que es la competencia entre Airbus y Boeing, entonces son dos variaciones de bolsa que se cruzan durante diez años. Es una manera de reescribir la pintura actualizándola con las temáticas de la sociedad de hoy.
La obra de Fischer muestra códigos de barras en distintos colores con nombres como Emoción Nº7, Una pequeña sensación, La virgen y el niño. También ejemplifica las redes de internet en rayas que se entrecruzan, allí aparecen Correo electrónico, Autorretrato y Chat. Y paisajes como Le Progre.
P: ¿Se siente viviendo en una paradoja personal entre su faceta artística, la sociología, la filosofía, la comunicación y el mundo de hoy o los logra entrelazar para su progreso personal?, ¿podría hacer lo mismo la sociedad?
R: El mundo está lleno de paradojas. Para mí, hay una coherencia entre mis actividades de artista y filosofo, como entre los dos hemisferios del cerebro de una sola y misma persona. Pero las instituciones sociales hasta ahora no lo aceptan. Leonardo da Vinci era ingeniero, tecnólogo, científico y pintor.
P: ¿Cree que la era digital es democrática con la población? ¿Los excluidos qué harán?
R: La brecha digital es parte de la desigualdad y la reforzó.
Me gusta la pintura acrílica sobre tela para evocar este nuevo mundo algorítmico. Permite resistir al flujo disolvente de los píxeles y los sonidos de las pantallas, por la detención de la imagen y la condensación. De algún modo, pinto los íconos numéricos.”
Hervé Fischer (2000).