Inicio - eluniverso.com Noticias del Ecuador y del mundo
MARTES | 3 de octubre del 2006 | Guayaquil, Ecuador
 Ediciones Anteriores
  
eluniverso.com Suplementos Especiales Servicios Clasificados
Publicidad
Portada
Política
Economía
Sucesos
Migración
El País
Internacionales
Deportes
El Gran Guayaquil
Vida
En escena
Religiosa y Obituarios
Opiniones
Editorial
Columnistas
Vladdomanía
Cartas de los Lectores
Temas
Fotogalerías
El Alquimista
Agropecuario
Domingo
Educativas
Cuéntamelo todo
Un día como hoy
The New York Times
Suplementos
Servicios
eluniverso.comEl Gran Guayaquil
granguayaquil@eluniverso.com

Los árboles que marcan nuestro paisaje urbano

ampliar imagen ampliar imagen

Un árbol que resulta familiar a la vista de los porteños está en Padre Aguirre y Córdova, en la clínica Guayaquil.
Mas fotos de la noticia Imprimir esta noticia

Octubre 03, 2006

Germán Arteta | Redactor

Muchas especies (árboles, plantas y  flores) muestran la riqueza botánica  que es parte de la identidad porteña.

Más que un inventario de la extraordinaria  flora que distingue a la tierra guayaquileña, esta crónica   intenta poner en el recuerdo algunos nombres y sitios de árboles y plantas que a través de los años  fueron y son elementos complementarios del paisaje  junto con los edificios  y monumentos convertidos en verdaderos emblemas o íconos de la metrópoli.

El avance urbanístico que experimenta Guayaquil ayuda a rememorar  tradiciones, pasajes históricos, etcétera, y también a valorar en su verdadera dimensión otras tantas  formas de identidad ciudadana, donde el conocimiento, respeto y cuidado de su patrimonio natural tienen  importancia  porque allí se desarrolla su vida entre afanes, triunfos, reveses y esperanzas.

Ese amor y respeto a la flora local (propia e introducida) se consolida aún más por la experiencia de ser residente de la ciudad y por comprobar con exactitud lo descrito en diarios de viajes, bitácoras y monografías de científicos, botánicos y viajeros nacionales y extranjeros como Juan Tafalla, Agustín de Manzanilla, Alejandro de Humboldt, Aimé Bonpland, Teodoro Wolf, Luis Sodiro, Pedro Franco Dávila, Francisco Campos Ribadeneira, entre muchísimos otros.

Múltiples recuerdos
Aunque en distintas épocas  algunos viejos árboles desaparecieron  porque cumplieron su ciclo de vida, son múltiples  las ocasiones que su muerte  fue adelantada por el ataque  inconsciente y desproporcionado  del propio vecindario  o porque tuvieron  que dar paso a las exigencias  de la expansión urbana  y de ciertas obras  que no los creyeron  indispensables en el entorno.

Sin embargo, todavía podemos hablar de muchos de esos verdaderos monumentos vivientes que se levantan regios y hermosos en algunos barrios guayaquileños, cuya contemplación resulta regocijante  para los transeúntes locales y el curioso turista de mirada escudriñadora que no deja pasar por alto tan grato espectáculo.

Recordemos pues, las altas palmeras del Cementerio General, de la plaza Colón y de los parques Centenario, Victoria, España y Chile, donde hay ejemplares que tienen muchos años de vida; asimismo, las que observamos en algunas residencias de los barrios del Centenario, del Astillero, Urdesa Central y Norte, que poseen añosos samanes sembrados antes de la primera mitad del siglo pasado.

Más testimonios
Además de la variedad de plantas y flores con que se alegraba la mirada de los visitantes y turistas en los viejos paseos, parques y jardines de la ciudad, no podemos olvidar en el recuento de ahora el gigante árbol de la clínica Guayaquil (Padre Aguirre y Córdova) y, asimismo,  el  que está en la Avenida del Ejército entre Hurtado y Nueve de Octubre.

Los guayaquileños recuerdan las acacias de la avenida Boyacá -de Ballén a Colón- a una de las cuales la maestra de música Lila Álvarez García le dedicó una bella  crónica en Diario EL UNIVERSO, allá por la década del ochenta de la pasada centuria. También los ceibos de Pedro Carbo y Sucre y del parque San Agustín, en Luis Urdaneta y Pedro Moncayo, y los de Avenida del Ejército y Padre Solano, en el barrio Orellana.

Qué decir de la tradicional palmera que por más de 60 años se meció airosa en pleno Aguirre y Malecón, hasta que en 1995 fue trasladada a otro sitio de la urbe; imposible olvidar que aquella especie se apreciaba desde lejos frente al Palacio de la Gobernación  y apareció  en múltiples folletos turísticos. Igualmente los ficus del parque Seminario, frente a la Catedral Metropolitana.

Estos, algunos apuntes, de los viejos árboles de numerosas especies que, junto con los suches de Esmeraldas y Hurtado, Carchi y Hurtado, el samán de Lorenzo de Garaycoa y Azuay, los tulipanes, algarrobos, nigüitos, veraneras, chabelas, etcétera, muestran la riqueza inagotable de la flora guayaquileña, que es justo exaltar  pero igualmente respetar y conservar en todo momento.


Secciones : Política | Economía | Sucesos | El País | Internacionales | Deportes | El Gran Guayaquil | En escena | Vida
eluniverso.com | Suplementos | Especiales | Servicios


eluniverso.com Noticias del Ecuador y del mundo
Diario El Universo - Av. Domingo Comín y Calle 11 - Guayaquil, Ecuador
Telf.: 593 4 2490000 Fax: 593 4 2492925 P.O. Box: 09 01 0531

Este diario es miembro de AEDEP, SIP, WAN

© Derechos Reservados 2005 Compañía Anónima EL UNIVERSO. Todos los Derechos Reservados