Quince personas murieron en distintos hechos de violencia en Iraq este sábado, incluidas ocho víctimas de un atentado con vehículo cargado de explosivos contra un retén militar iraquí.
La Policía de Bagdad, en tanto, encontró los cadáveres de más presuntas víctimas de escuadrones sectarios.
El atacante suicida hizo estallar su vehículo a las 08h45 (05h45 GMT) en la ciudad septentrional de Tal Afar, unos 420 kilómetros al noroeste de Bagdad, dijo el coronel Abdel Karim al-Yuburi, de la Policía de Mosul.
Cuatro soldados y cuatro civiles murieron en el atentado. Seis personas más resultaron heridas.
En Mosul, un grupo armado mató a una mujer que caminaba con su hijo de 5 años, dijo Al-Yuburi. El niño resultó ileso.
Cerca de Singar, a unos 150 kilómetros al noroeste de Mosul, dos personas murieron y una tercera resultó herida cuando un grupo de hombres armados atacó el vehículo en el que viajaban en una carretera, expresó el alcalde de Singar Dajel Qassim.
Otros dos civiles perecieron y cuatro resultaron heridos cuando un proyectil de mortero alcanzó una vivienda en Iskandariya, unos 50 kilómetros al sur de Bagdad, antes del amanecer, dijo el capitán Mutana Jalid, de la policía.
En Bagdad, donde la violencia sectaria entre chiítas y sunitas se ha intensificado, dos cadáveres baleados fueron sacados del Río Tigris en el vecindario céntrico de Karrada, dijo el teniente policial Bilal Alí Mayid.
Los dos cadáveres llevaban las manos y piernas atadas y presentaban huellas de tortura.
Posteriormente, en los suburbios del sur de la capital, aparecieron los cadáveres de otras cinco personas que habían sido acribilladas a balazos y maniatadas, expresó el capitán de la policía Mahir Hamad Mousa.
Asimismo, un grupo de pistoleros mató a dos trabajadores de una panadería chií en el distrito Mansour de Bagdad, dijo el teniente policial Maitham Abdel Razzaq. Los hombres armados salieron de su vehículo, atacaron a tiros a la panadería y luego huyeron en su automóvil, expresó. Una tercera persona resultó herida.
Por otra parte, en dos operativos en la provincia de Diyala, una región cada vez más violenta ubicada al norte de Bagdad, las fuerzas iraquíes mataron a dos presuntos milicianos de Al-Qaeda y detuvieron a otros 40, dijo el brigadier Qassim al-Mussawi, portavoz del Comando General de las Fuerzas Armadas, la oficina militar del primer ministro.