El Guayaquil Film Fest, cita cinematográfica que se realizó en esta ciudad, organizada por Ceacine, que comanda Patricio Montaleza, concluyó el pasado jueves. Supercines, que sirvió de sede, reportó que en los siete días de festival, que se desarrolló en ocho salas de Riocentro Entre Ríos, Los Ceibos y Sur y en el centro comercial San Marino, se vendieron solo 1.119 boletos.
Montaleza confirmó que la asistencia fue mínima, a la vez que admitió que hubo fallas de organización. Sin embargo, indicó que lo único que él quiso fue generar un espacio grande en la ciudad para el cine.
Dijo que algunas personas y empresas se comprometieron a colaborar, pero que finalmente no lo hicieron, lo que conllevó a que el festival tuviera algunos inconvenientes.
Gerard Raad, crítico de cine, comentó que las películas que se exhibieron en el festival fueron buenas, pero que el público no sabía dónde las daban. "Yo pienso que debió hacerse en un solo lugar, y no en muchas salas, así uno sabía que las películas estaban allí. Ir de un lado para otro es complicado", refirió. Lo calificó como el festival que nadie vio.
Joseph Garzozi, director de Turismo del Municipio, entidad que respaldó la cita fílmica, señaló que cuando se hacen las cosas por primera vez, siempre hay aspectos que corregir. "El tema es que entre no hacer y hacer algo, siempre es mejor hacer y sobre la experiencia mejorar", comentó.
Indicó que lo que el Municipio otorgó al festival no fue un aval, sino un beneplácito. "Le dijo bienvenido", refirió, y aclaró que los riesgos de lo que sucedió no son responsabilidad de la corporación edilicia, sino del organizador.
Montaleza anotó que la continuidad del festival no es una decisión que depende de él, sino de lo que la ciudad y sus instituciones determinen. "No se trata de un proyecto individual sino de la interacción de muchos actores", dijo.