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Ese maltrato escondido que lastima más que los golpes |
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| Un niño observa una pancarta contra la violencia infantil, en una oficina del Innfa en Guayaquil. | | |
| Octubre 08, 2006
Texto: Marjorie Ortiz | Fotos: José Alvarado
Indiferencia, regaños, burlas, humillaciones o privación de gustos y hasta de la comida son algunos de los castigos que recibe el 49% de los niños ecuatorianos. Un estudio reciente de Unicef indica que la violencia infantil “está presente en todos los sitios", especialmente en los hogares de los menores.
Cuenta Kevin, de 7 años: “El otro día, yo estaba comiendo y como siempre, nunca estoy quieto, me puse a jugar y, adivine qué: se regó la comida en el mantel. Yo quería recoger las papas y los fideos, pero rápido vino mi mamá y se puso brava. Me dijo que era un animal y me mandó a comer con el perro en el suelo”.
Kevin relata esta anécdota como el peor castigo que ha recibido, sin mencionar los correazos que le ha dado su papá cuando no ha querido obedecer, mientras espera en el edificio del Instituto Nacional de la Niñez y la Familia (Innfa), que le toque el turno para la atención psicopedagógica. En el último año ha tenido problemas de aprendizaje que han repercutido en su rendimiento escolar. Su maestra lo ha notado y supone que se debe a maltrato psicológico.
“Los gritos, los insultos, burlas, humillaciones y amenazas hacen que el niño se vuelva inseguro, inestable, que se sienta rechazado y no avance en la escuela”, opina Aurora Castro, psicóloga del Centro de Diagnóstico y Orientación Pedagógica del Guayas (Cedop), donde acude Kevin cada semana.
En esta oficina se atienden unos 1.200 niños con problemas de conducta, lenguaje o de aprendizaje, casi todos incluyen violencia psicológica, según registros del Cedop. Estas cifras representan apenas una muestra de la problemática del maltrato en Ecuador, donde unos 800 mil niños son víctimas de violencia, el 49% mediante regaños aparentemente no agresivos, privaciones de gustos y de la comida, conversaciones u ofrecimientos de ayuda.
En el último estudio de Unicef (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia), presentado esta semana en Ginebra, se analizó la problemática de las formas de violencia “escondidas” o “invisibles” que afectan a los niños y que ocurren sobre todo en el seno de la familia o de las instituciones que, paradójicamente, tienen el encargo de protegerlos. “En el hogar, los niños suelen sufrir agresiones –violencia física, verbal, humillaciones o amenazas– encubiertas por justificaciones disciplinarias”, dice el informe de Unicef.
En un sondeo realizado en las calles céntricas de Guayaquil, una docena de padres aseguraron que logran que sus hijos les hagan caso mediante el diálogo primero y, enseguida, el uso de castigos físicos o privación de gustos. “Lo amenazo con sacarme la correa para que tenga miedo”, explica Manuel Mejía, padre de Steven, de 2 años.
“La sociedad ecuatoriana está calificada como una sociedad violenta, porque eso heredó de nuestros ancestros”, dice Margarita Velasco, de la secretaría técnica del Observatorio de la Niñez y la Adolescencia. Y agrega: “el padre opta por el camino más fácil, el castigo, en vez de darle a su hijo paciencia y tiempo. Lo que hay que hacer es dialogar, ningún ser humano entiende a golpes o porque le digan que es burro o imbécil”.
El Observatorio realizó en el 2004 una encuesta sobre maltrato infantil, a niños de 20 mil hogares, que incluía la pregunta: Cuando tú tienes un problema, ¿cómo tu padre lo resuelve? El 44% aseguró que lo regañan, el 5% contestó: “a mí nunca me hacen caso”, el 3% dijo que lo insultan y se burlan y el 34% que lo privan de gustos.
La violencia psicológica es un tipo de maltrato difícil de identificar, a menos que incluya también golpes. En el Innfa se registran unos diez casos al mes. En los juzgados de la Niñez y la Adolescencia tampoco se han presentado denuncias de agresión emocional pura, afirma el juez Nixon Ruiz, del juzgado tercero.
“Las quejas no son algo continuo, porque la mayoría de denuncias las presentan los padres y si ellos son los agresores no lo denuncian”, añade Ruiz.
No obstante, señala que a medida que crecen, los menores entienden sus derechos y se empoderan. Ruiz menciona el caso de un adolescente que ha denunciado a su padre por maltrato en el juzgado.
VIOLENCIA
El Observatorio de los Derechos de la Niñez y Adolescencia ha advertido en sus informes que seis de cada diez niños ecuatorianos entre 5 y 11 años reciben tratos violentos de sus padres. Entre el 20 y el 65% de escolares fueron objeto de intimidación física o verbal, según datos de Unicef obtenidos en 16 países.
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