Un árbol nativo de los valles andinos se está extinguiendo en Ecuador. Los especialistas atribuyen esta circunstancia a la eliminación de los bosques por el crecimiento poblacional y para sembrar plantas que resulten rentables a los agricultores.
Hasta hace 20 años, el árbol de lúcuma (también llamado lugma o luma) -cuyo fruto es dulce, con una semilla parecida a la del aguacate- era común en Baños de Agua Santa, que tiene un clima templado, ideal para el desarrollo de la planta. Pero el crecimiento poblacional dio lugar a nuevas construcciones de vivienda que le fueron ganando terreno a los bosques y la especie está a punto de desaparecer.
Una situación parecida ocurre en otros sitios de Ecuador, como en Loja o en los valles de Quito, donde la planta, cuyo nombre científico es Pauteria lúcuma, también crecía.
Patricio Tipán, técnico del Cuerpo de Conservación, organismo no gubernamental con sede en la capital que busca incentivar la recuperación de especies nativas como la lúcuma, dice que es difícil encontrar este árbol porque está en peligro de extinción.
Explica que hace diez años el Proyecto de Desarrollo Forestal, financiado por el gobierno de Holanda, ya advirtió que la planta estaba por desaparecer en el país y recogió estas investigaciones en el libro El verdor de los Andes.
La desaparición de la lúcuma también tiene que ver, según Jorge Fabara, ex-decano de la Facultad de Ingeniería Agronómica de la Universidad Técnica de Ambato, con que los agricultores hayan tumbado bosques en los cuales crecía esta planta para reemplazarla por productos que resulten rentables como el tomate de árbol, la granadilla, el babaco y la mora.
Carlos Íñiguez, quien trabaja en la unidad de Gestión Ambiental y Productiva de la Universidad Técnica Particular de Loja, cree que el fenómeno de desaparición solo se evidencia en Ecuador, porque en Perú y Chile existen grandes plantaciones. Incluso se fabrican productos derivados, como harinas.
A través de la unidad, dice, se hacen estudios para crear un banco de semillas de especies que se encuentran en peligro de extinción, entre ellas la lúcuma. También se tiene previsto replantar el arbusto en zonas como La Amaluza en la provincia de Loja, que tiene el clima propicio para su crecimiento.
En Baños, en cambio, mediante una iniciativa particular, Nelly Bonilla trabaja para la preservación de esta especie. Tiene un jardín botánico de 5.800 metros cuadrados y tres árboles de lúcuma. Está ubicado en la parte occidental de esta ciudad , en el barrio Pititig, sector El Salado.
Ella espera que sus plantas crezcan para recoger los frutos y replantar hasta la tercera parte del jardín botánico.
Su intención es que las futuras generaciones conozcan la planta, que según datos históricos existe desde épocas preincaicas.
La enciclopedia libre en internet, Wikipedia, señala que los europeos entraron en contacto con la lúcuma en Ecuador, en 1531, aunque el cultivo se extendía a los valles peruanos y delimitaba en los valles de La Serena y Quillota en Chile.
Investigaciones arqueológicas sitúan su cultivo en los valles interandinos de Perú, donde el consumo de su fruto y el uso de su madera están extensamente documentados en las representaciones pictóricas indígenas. Las más antiguas datan del siglo VIII antes de Cristo. Su madera se empleó para la construcción del santuario de Pachacámac (distrito de Lurín, en Lima) donde en 1938 se halló un tronco tallado como figura totémica.
LA PLANTA
ORIGEN
La lúcuma pertenece a la familia de las Sapotáceas y es un frutal nativo de Perú, Ecuador y Chile.
CONDICIONES
El árbol prefiere temperaturas templadas, entre los 20 y los 22 grados. No resiste a las heladas. El suelo ideal es arenoso, de buen drenaje, rico en nutrientes.
USOS
La fruta se consume muy madura, varios días después de su caída. Su pulpa es dulce y se emplea en repostería y batidos. También se la seca para hacer harina. Concentra hierro, betacaroteno y niacina. La madera del árbol es liviana y compacta y se utiliza en la industria y la construcción.