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Edición del DOMINGO 8 de Octubre del 2006 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Implantes contra el dolor
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El Dr. Abel Murillo observa la radiografía de un paciente con implante de bomba intratecal.
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Para tratar el dolor crónico en enfermedades como el cáncer se usan bombas implantables con las que se aplican menos medicamentos.

En el cáncer el dolor puede ser tan común e intenso. Según datos de la American Pain Foundation de los EE.UU. menos de la mitad de los pacientes reciben tratamiento adecuado. Solo uno de cada cuatro lo recepta y más de 50 millones lo sufren de manera crónica.

Para tratar el dolor crónico de manera más efectiva existe actualmente el implante de bombas para suministro de medicamento directamente en la médula espinal", dice el Dr. Abel Murillo, director de la Clínica de Manejo del Dolor del Cedars Medical Center de Miami.

Cáncer destruye
En el caso particular del cáncer, en algún momento del curso de la enfermedad, entre el 70 al 75% de los pacientes sienten dolor como síntoma principal. Muchos de ellos no responden a tratamientos conservadores del dolor, sobre todo, cuando están en la última etapa de la enfermedad.

"Mientras a un paciente recién operado se puede controlar el dolor con 1 mg o 3 mg de morfina, a un crónico que desarrolla tolerancia al medicamento se hace necesario doblar o triplicar las dosis. Hay que llegar hasta por encima de 300 mg, dos o tres veces al día dependiendo del problema que tengan.

"Dependiendo de cada paciente, a veces hay que extenderse más y más. Eso ocasiona efectos secundarios muy fuertes, porque el medicamento actúa en todo el cuerpo", explica Murillo.

Beneficios de bombas
El beneficio de las bombas implantables es que se pueden utilizar muy pequeñas cantidades en cada dosis, porque el medicamento va directamente al lugar donde tiene que trabajar, sin tener que pasar por todo el metabolismo.

"Por ejemplo, por 300 mg que se administren por vía oral, eso equivale solamente a 1 mg en la vía intratecal en la médula espinal. O sea, es 300 veces menos la cantidad que se tiene que utilizar. Menos cantidad de medicamentos implica menos efectos secundarios, lo cual hace que el paciente tolere más y pueda tener una mejor calidad de tratamiento y una mejor calidad de vida. Incluso, los costos son menores también", agrega el especialista.

Estas bombas se asemejan a los marcapasos. El implante es un procedimiento ambulatorio, o sea que el paciente se va a casa una hora después, o el mismo día. Antes del implante se hace una prueba en la cual se inyecta medicamento en el líquido cefalorraquídeo de la médula espinal, para ver si hay el alivio que se espera.

Si el paciente expresa el 50% o más de alivio del dolor, es candidato para la bomba. El implante se puede hacer el mismo día de la prueba. Consiste en introducir un catéter permanente en la columna, luego se introduce la bomba en el abdomen a nivel del tejido subcutáneo y por último se conecta por dentro del cuerpo el catéter con la bomba.

El dispositivo, disponible también en la Unidad del Dolor en Solca, se programa por medio de una computadora externa, que desde afuera, de manera inalámbrica, permite aumentar o disminuir la dosis y los horarios de administración del medicamento.

Cuando el medicamento se acaba, la bomba se puede rellenar por medio de una aguja a través de la piel, así que no es necesario reoperar. Hay que cambiarla cada tres meses.

Fuente: Alfredo Arango, redactor médico
(cedarsintlcenter@hcahealthcare.com) o visite www.cedarsmed.com

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