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Edición del DOMINGO 15 de Octubre del 2006 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Comunicación asertiva

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¿Cree que demostrar firmeza en la comunicación puede causar malos entendidos?

Cada día nos cruzamos con personas que piensan y se expresan de miles de maneras. Es importante entender su manera de pensar y de actuar, ponernos en su lugar y establecer con ellas una conversación enriquecedora.

Cuando usted confronta con otra persona, esta siempre tiene una razón tan poderosa como la suya. Puede estar absolutamente equivocada, pero lo que dice es lógico para ella. Si confronta con lo que su interlocutor expresa, está planteando una "lucha a ciegas", donde lo primero que usted hace es golpear a la persona en lugar de exponer su discurso,  y la otra persona hará lo mismo...

¿Conclusión? Para bien o para mal el juego de la comunicación es un espejo. Su golpe le dolerá a usted. Si no tenemos en cuenta el "efecto espejo" que tiene cada confrontación y no aprendemos a detenerla a tiempo, nuestras discusiones siempre desencadenarán situaciones de lucha, de defensa y ataque, muy poco efectivas para las relaciones humanas.

La psicóloga Miryam Mora considera que en general se  nos dificulta ser hábiles escuchas, porque nadie nos enseña a hacerlo; no sabemos qué es lo que el otro espera de nosotros, e interrumpimos o pueden más nuestros prejuicios y a veces la falta de empatía.

Entonces, le damos otra dimensión o diferente perspectiva a lo que oímos e inconscientemente prevalece en que lo que escuchamos es nuestro criterio.

Lamentablemente es la tendencia de nuestros días. No escuchar y, por consiguiente, en todos los ámbitos se verá reflejado un autoritarismo 'solapado'.

Por tanto, debemos aprender a escuchar mostrando interés y permitiendo que la otra persona exponga  su pensamiento sin sentirse incómoda.

'¿Tengo o no tengo razón?'
Ricardo Gonzales y su esposa María Graciela Soledispa siempre terminan discutiendo porque cada uno tiene formas distintas de expresarse. Ninguno quiere ceder. Él siempre espera que su esposa se olvide de la discusión y prefiere permanecer callado; ella, en cambio, quiere discutir hasta el final y si es posible... "salir ganando". Y en este "salir ganando" casi siempre hay algún terreno pedregoso que ambos atraviesan, en vano, con los consiguientes resentimientos.

"Cuando la otra persona está exponiendo lo que piensa, su criterio se basa en lo que es esa persona y todo su bagaje y entorno biopsicosocial y su pensamiento es su realidad, por lo tanto, es válido para ella", indica la psicóloga clínica Myriam Mora.

Aunque no nos parezca adecuado su criterio  debemos demostrar  respeto, tolerancia y pensar que solo es 'su criterio'.

La comunicación 'absolutista' en la que imponemos nuestro propio criterio, basado en normas rígidas y absolutas, es muy dañina, refiere la psicóloga clínica Balbina Salazar de Thoret.

Esto implica que la acción es algo impuesto y tiene que hacerse por obligación. Otro error común es la comunicación extremista que se basa en la idea de que las cosas son blancas o negras, y por tanto no existen los grises.

Alerta: 'perdí el control'
"Las personas agresivas muchas veces intentan destacar a costa de mermar la autoestima de otras", dice la psicóloga Salazar. El propósito de esta agresión es dominar o humillar a otros en lugar de expresar los sentimientos honestamente. En los encuentros agresivos los participantes se ven forzados a dictar posiciones antagónicas.

Entonces, ¿cómo deberíamos actuar cuando una persona ha perdido el control y se comunica solo con gritos?

Ante circunstancias como estas, la psicóloga Salazar advierte que es importante recordar que dicho comportamiento puede promover un círculo vicioso; "las personas agresivas discuten a menudo para defenderse de las críticas que ni siquiera han sido emitidas. Ellas se deben a su vulnerabilidad ante amenazas. A su vez, el comportamiento promueve una reacción de antagonismo en los demás".

Un escenario frecuente en diversos ámbitos que con algunas pautas ofrecidas por los especialistas es posible manejarlo. Se aconseja lo siguiente:

  • No se deje afectar en lo personal. Normalmente lo que la otra persona está pensando no va dirigido a hacernos daño, sino que suele perder el control porque está defendiendo equivocadamente su posición. Actúa de acuerdo a su sentir, en general.
  • Cuando los ánimos estén más calmados hágale ver  a su interlocultor que alterarse   no es la manera correcta de responder. Dialoguen franca y sinceramente.
  • Si es usted el que se ofusca, cuente mentalmente hasta 10 y luego respire profundo... Razone lo siguiente: ¿qué obtengo al exaltarme y sembrar un ambiente hostil a mi alrededor? Póngase en el lugar del otro e intente entender su posición.
  • "Escúchese, evalúe su léxico, su tono de voz,  su lenguaje corporal.

La autoevaluación es el primer paso para mejorar tus habilidades de comunicación", indica la psicóloga Salazar. (M.F.)


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