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Todo gobernante, empezando por el Presidente de la República, tiene muchas posibilidades de orientar a la comunidad sobre la devastadora consecuencia del aborto u homicidio a una inocente e indefensa vida: la intrauterina.
Y si esta orientación no tuviese resultado, el Estado puede y debe crear casas maternales y pedir a las madres que pretenden abortar bajo cualquier pretexto: "Dénmelos a mí", como decía la madre Teresa. Las casas maternales criarían a los niños que no los quieren sus progenitoras y les buscarían padres sustitutos. Por nuestra parte, ofrecemos un proyecto de casas maternales escrito conjuntamente con la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol).
Ningún cristiano, empezando por el Presidente, puede aceptar ni respetar el aborto aunque este fuera legal, pues la moral está sobre la ley. Y si no se puede ir contra una legislación asesina, todo cristiano, incluyendo a la primera magistratura, debe aceptar perder lo que sea, antes que respetar o aceptar una ley inmoral: el aborto. De nada sirve ganar el mundo si se pierde el alma.Toda lucha por el embrión y en contra del aborto tendrá la ayuda de Dios y de quienes defendemos la vida desde su concepción; el buen ejemplo debe empezar por los gobernantes a base de lo cual tenemos la responsabilidad de orientar nuestro voto.
Dra. Margarita Mendoza Cubillo Guayaquil |