Un jurado de Estados Unidos recomendó la pena de muerte para un empresario ecuatoriano acusado del asesinato de cuatro personas en 1997.
El jurado deliberó apenas un par de horas para recomendar, con nueve votos a favor y tres en contra, la pena de muerte para Nelson Iván Serrano, de 68 años, por los cuatro cargos de asesinato con agravantes en su contra. Previamente se le había encontrado culpable de la muerte a tiros de un ex socio y tres personas más en su fábrica de bandas transportadoras para ropa en Bartow.
Su socio George Gonzalves, de 69 años, así como Frank Dosso, de 35, y su hermana y cuñado Diane y George Patisso, de 28 y 26 años, respectivamente, fueron asesinados a tiros el 3 de diciembre de 1997 en la fábrica.
Hemos estado sentados aquí durante 12 semanas. El señor Serrano decidió en diciembre de 1997 abandonar a sus víctimas, dijo George Patisso padre, cuyo hijo y nuera fueron asesinados. Ahora lo pagará.
Serrano, quien negó haber participado en los asesinatos, dijo a las autoridades que estaba en Atlanta en viaje de negocios. Su defensa argumentó que no había evidencia física alguna que lo relacionara con los asesinatos y ni siquiera pruebas de que hubiera estado en el condado de Polk la noche de los homicidios.
Los fiscales argumentaron que la ira causada por los intentos por expulsarlo de la sociedad llevaron a Serrano a planear la muerte de Gonzalves y hacerse de una coartada a 800 kilómetros de distancia. Dosso y el matrimonio Patisso murieron porque estaban ahí.
Wallace dijo que los actos de Serrano fueron maquinados y ejecutados a sangre fría y merecían la pena capital. En los argumentos finales, Wallace recordó al jurado a las cuatro víctimas, entre ellas Diane Patisso, quien era fiscal en el condado de Polk.
Ella no sabía que su hermano y esposo habían muerto. Solamente había pasado a recogerlos porque no tenían quien los llevara esa tarde. (Murió porque) era la única persona entre él (Serrano) y su libertad, dijo.