Las pinturas y esculturas del artista colombiano Fernando Botero se encuentran en museos y espacios públicos alrededor del mundo, pero últimamente ha tenido problemas para exhibir sus trabajos en Estados Unidos, dado que uno de los tópicos que aborda es la prisión de Abu Ghraib.
Una serie de pinturas que retratan el abuso de iraquíes por parte de soldados estadounidenses en Abu Ghraib fueron rechazadas por todos los museos a los que fueron ofrecidas, antes de hallar un lugar en la Gallería Marlborough, en el centro de Manhattan, donde la semana pasada se inauguró una muestra que permanecerá abierta al público hasta el 18 de noviembre.
"Aquí hay una libertad de expresión total. Por eso me llamó la atención que los museos no quisieron mostrar estas obras", dijo Botero a Reuters durante una entrevista el martes en la galería, rodeado de pinturas de prisioneros desnudos y atados acosados por guardias con perros.
Las pinturas están inspiradas en los textos que describen el escándalo, aseguró Botero, y no imitan las famosas fotografías publicadas por los medios.
"No estaba revelando nada que no era ya conocido (...) Me decepcionó que esta visión artística no se haya mostrado", sostuvo Botero, de 74 años, cuyo cabello al estilo de Jack Nicholson se ha tornado gris.
"Me dijeron que han recibido muchas llamadas de personas irritadas a la galería", señaló Botero.
El artista indicó que nunca se molestó en preguntar cuántos museos lo rechazaron. La institución que intentó buscarle ubicación a la muestra, Art Services International, derivó las preguntas de la prensa a su director, quien no estuvo disponible para hacer comentarios.
El crítico de arte David DArcy aseveró que los museos no estaban muy decididos a enfrentarse al gobierno, especialmente desde el alboroto por las fotografías del fallecido artista Robert Mapplethorpe en la década de 1980.
"Si hubiera otros trabajos de Botero, ellos los habrían tomado de inmediato. Probablemente él es el artista contemporáneo más reconocido después de Christo", dijo DArcy, editor de la revista de arte Art + Auction y corresponsal del Art Newspaper.
"Lo último que quieren es ser estigmatizados. Hubo una época en que los museos estaban ansiosos por impactar a la gente. No creo que esa época es ahora", indicó.
ACEPTADOS EN EUROPA
La exhibición sobre Abu Ghraib de Botero ha sido vista en tres museos europeos y el artista asegura que tiene ofertas para llevarla a muchos otros recintos.
Afirmó que estaba tan sorprendido por el escándalo de la prisión de Abu Ghraib que se alejó de su ya conocido estilo, que retrata a personas felizmente obesas en escenarios extraños, pero agradables.
"Me llevó a trabajar 14 meses con una obsesión.", dijo.
El resultado fueron 42 dibujos y 38 pinturas en óleo que empezaron a ser creados cinco meses después de que el reportero Seymor Hersh revelara los abusos cometidos en la prisión en la revista The New Yorker, en mayo del 2004.
Los seguidores de Botero podrían impactarse al ver una muestra suya que aborda la violencia, el abuso sexual y la tortura en el mismo estilo, composición y colores que han convertido al artista en un personaje popular para el público, pero no siempre para los más exigentes críticos de arte.
Botero indicó qué el proyecto de Abu Ghraib "está al margen" y que desde entonces ha retornado a sus escenas placenteras.
"No son gordos nunca. Son volumétricos", afirmó Botero, corrigiendo lo que considera como una sobresimplificación de sus personajes por parte de los reporteros.
El artista colombiano espera que su exhibición encuentre un lugar en algún museo estadounidense o europeo, pero las obras no están a la venta, sino que serán donadas.
"No creo en el hacer dinero con el sufrimiento humano".