En esta parroquia rural de Santa Elena, los habitantes que sobrepasan los 60 años recuerdan los inicios deportivos del ex goleador del Peñarol uruguayo y de Barcelona, quien debutó a los 14 en el club Los Andes.
Lejanos recuerdos del muchacho inquieto, de tez negra que deambulaba de un lado a otro pateando hasta las piedras que veía en su camino quedan en la mente de Washington Álvarez Zambrano, de 69 años, sobre Alberto Spencer, cuya muerte lo dejó consternado.
"Estaba en la casa cuando un vecino me avisó que Alberto había muerto. Me quedé alelado y medio sorprendido", expresa Zambrano, mientras empieza a rememorar cómo fue la vida de uno de los ídolos del fútbol nacional y Sudamericano en su natal Ancón.
Aunque no recuerda fechas exactas, El Gato, como lo llamaban a Álvarez en su juventud, calcula que Spencer empezó a jugar en el club Andes desde los 14 años y cuando cumplió los 20 viajó a Guayaquil para continuar con su carrera deportiva.
En Ancón, ubicada a 139 kilómetros de Guayaquil, ya no quedan familiares de Cabeza Mágica, solo unos pocos amigos como Álvarez, Zacarías Reyes (60 años) y Ángel Nieto (80). Este último dirigía el club Los Andes y asegura que a Spencer no le gustaba entrenar pero su habilidad era innata, especialmente cuando cabeceaba.
Todos ellos coinciden que desde los 6 años lustraba zapatos, actividad que compartía con sus estudios en la escuela Leonardo Berry Nº 1 que había construido la compañía Anglo cuando instaló en esta localidad su campamento petrolero.
De carácter jovial, amigo de las bromas y hasta molestoso, como jocosamente recuerdan quienes lo conocieron, Spencer no era el único de la familia que jugaba fútbol. "Sus hermanos Genaro (ya fallecido) Marco y Jorge reforzaron por un tiempo equipos como Everest, Barcelona y Emelec, a principios de la década del sesenta", expresa Álvarez.
De Spencer, a más de los recuerdos de unos pocos habitantes mayores que aún viven en la localidad, también se mantiene como testimonio el antiguo centro de comercio y abasto de la población, donde él en la puerta principal hacía de lustrabotas.
Para Fortunato Narváez, de 85 años, ex atleta y fotógrafo de trayectoria en la zona, la muerte del ex artillero será recordada por todos.
Evocó con nostalgia la humildad que caracterizó al máximo goleador de la Copa Libertadores de América. "Aun consagrado como uno de los grandes del balompié sudamericano, siempre se mostró sencillo, afable y modesto".
También quedan el estadio, cuyas tribunas de madera están podridas por el escaso mantenimiento y el paso del tiempo, y la escuela donde estudió, ahora ampliada pero que todavía conserva el antiguo pabellón y en cuyas aulas hizo sus primeras letras.
Como un homenaje a su trayectoria, el estadio del cantón Santa Elena lleva el nombre de Alberto Spencer, al igual que un barrio donde se encuentra el escenario deportivo.
La noticia de su muerte sorprendió a los pocos habitantes que caminaban por la población. Se preguntaban unos a otros y buscaban en emisoras más detalles sobre su fallecimiento.
PARA ANOTAR
3 días de duelo
El alcalde de Santa Elena, Dionisio Gonzabay, declaró tres días de duelo cantonal por el fallecimiento del ex futbolista.
COMPLEJO
En Ancón se prevé construir un complejo en el área donde fue el escenario deportivo del club Los Andes, en el que debutó Spencer.
Monumento
La Asociación de Anconenses informó que se edificará un monumento
en la parroquia en honor a Alberto Spencer.
CONMOVIDO
Jorge Borell, de 67 años, dijo estar conmovido por la muerte de Spencer. "Crecimos juntos en el barrio Guayaquil", manifestó.