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| Fundación de niños y jóvenes con diabetes Baca Ortiz |
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| Andrés Espinoza se inyecta insulina. | | |
| Desde 1992 un grupo de médicos de distintas especialidades hace voluntariado atendiendo a niños y adolescentes con diabetes tipo I.
Según el endocrinólogo Mario Acosta, los niños en diferentes épocas de su enfermedad necesitan distintos controles médicos. Uno de ellos es el psicológico porque la diabetes es un golpe muy fuerte que daña la vida de ellos y de sus familias. Otro examen que se hace a los cinco años de padecer la enfermedad, es el nefrológico. En esa época ellos pueden empezar a sufrir de nefropatía diabética si no están bien controlados; es decir que sus riñones se afectan.
También necesitan control ocular, para determinar si no padecen de retinopatía, que es una alteración de la retina que puede dejarlos ciegos. Generalmente se pide un examen de fondo de ojos cada año a partir de los dos años de diabetes. Otros más especializados como una angiofluoresceína (fotografía del fondo de ojo).
Actualmente hay inscritos alrededor de 120 niños, pero acuden solo 70 al hospital. Ellos entran a un programa de educación junto con sus padres. Como grupo se reúnen todos los meses un día a la semana (sábados) porque así no interrumpen sus estudios en las escuelas y colegios.
También realizan anualmente un campamento en el Valle cercano a Quito, donde se recrean y reciben charlas.
Además cuenta desde hace 10 años con un banco de insumos, autofinanciado por los padres. Eso les permite comprar las insulinas con descuentos y darles a los niños muy pobres de manera gratuita.
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