Un traficante de drogas resultó condenado por un jurado popular en Rio de Janeiro a 444 años de prisión por haber ordenado el incendio de un omnibus en un suburbio de esta ciudad brasileña, en un hecho que culminó con la muerte de cinco pasajeros, incluida una bebé de un año.
El traficante Anderson Gonçalves, apodado "Lorde", recibió por unanimidad de siete votos una condena de 444 años y seis meses por el caso denominado "Omnibus 350", ocurrido el 29 de noviembre de 2005, en Bras de Pina, un suburbio de la zona norte de Río de Janeiro.
Tras 12 horas de juicio y con una concurrida audiencia, mayoritariamente de familiares de las víctimas, Gonçalves fue condenado por la muerte de cinco personas, incluido un niño de un año y su madre, y la tentativa de homicidio de otras 16.
El juez Luiz Noronha Dantas justificó la condena porque 'Lorde' "actuó con extrema cobardía, demostrando total insensibilidad y desprecio por la vida y dignidad humanas".
Por este crimen la semana pasada había sido condenado a 309 años el presidente de una asociación de habitantes del barrio, quien compró y entregó la gasolina a los que incendiaron el bus.
Un grupo de individuos dirigidas por el traficante cercaron el bus 350, impidieron la salida de las personas, arrojaron gasolina y le prendieron fuego.
Según la Policia Civil es la primera vez que se condena a un traficante por este tipo de acción.
En febrero de 2003 un grupo de traficantes incendiaron 25 autobuses con cócteles molotov en distintas zonas de Rio de Janeiro. Una pasajera resultó muerta. Se vinculó incluso al traficante Fernandinho Beira-Mar, pero nadie resultó procesado.