El futuro de Iraq podría depender muy poco de la ejecución o no de Saddam Hussein. La insurgencia sunita está tan enraizada y los odios sectarios son tan fuertes que Iraq parece caer a un abismo de violencia, sin importar la suerte que corra su ex presidente.
En lugar de ello, pasiones religiosas, nacionalistas y sectarias despedazan al país.
Los sunitas están alarmados por los prospectos de dominación chiita y estos están hartos del extremismo sunita.
Analistas dicen que en Iraq hay un conflicto multifacético con nacionalistas que buscan expulsar tropas foráneas, milicias sunitas, y extremistas religiosos en una yihad contra EE.UU., a los que la muerte de Saddam importaría poco.
Desde el sábado cinco soldados estadounidenses murieron: tres en combate y otros dos al caer un helicóptero, elevando a 2.836 el número de víctimas del ejército de EE.UU. desde la invasión a Iraq, en marzo del 2003.
Mientras, varios centenares de militares estadounidenses firmaron un pedido que apela al retiro de Iraq y será presentada en enero al Congreso.
"Como estadounidense orgulloso de servir al país, llamo a los dirigentes políticos a apoyar la rápida retirada de las fuerzas y bases militares en Iraq. seguir allí no funcionará y no justifica el precio", anota el pedido publicado en el sitio de internet
www.appealforredress.org.