Según los sondeos, es difícil que el partido de Bush, el Republicano, mantenga mayoría parlamentaria.
Doscientos millones de estadounidenses están aptos para votar hoy en las elecciones legislativas.
En estos comicios está en juego la futura influencia que tendrá el presidente George W. Bush, pues los sondeos dudan de que su partido, el Republicano, mantenga la mayoría en la Cámara de Representantes (donde se elegirán 435 curules) y el Senado (33 bancadas, la 3ª parte). También se designarán 36 gobernadores.
Los latinoamericanos comprenden el 4% del electorado.
Los electores norteamericanos deciden hoy si dejan al oficialismo republicano el control del Congreso estadounidense o si, por el contrario, dan la mayoría a los demócratas para que contrapesen controvertidas políticas del gobierno de George W. Bush, especialmente en Iraq.
La gestión de la "guerra contra el terrorismo", sobre todo en Iraq, donde aumenta la violencia sectaria al igual que las muertes de soldados estadounidenses, así como la seguridad fronteriza, avivada por la polémica sobre el ingreso de inmigrantes indocumentados al país, son algunos de los temas que decidirán el voto de los 200 millones de electores convocados.
Actualmente y desde 1994, cuando rompió con 40 años de dominio demócrata en el Congreso, el Legislativo está dominado por el Partido Republicano.
Pero esa mayoría está amenazada por el avance de la oposición demócrata que, según las encuestas, podría imponerse y controlar el Legislativo los últimos dos años de mandato del presidente Bush.
Bush puso fin el pasado lunes a su campaña en los estados de Florida, Arkansas y Texas (en el sur), en una gira de cinco días por EE.UU.
El fin de semana la condena a muerte en la horca del ex presidente iraquí, Saddam Hussein, fue la última noticia desde Iraq, y Bush aprovechó ese hecho.
La guerra en Iraq incide en estas elecciones, donde en octubre el número de soldados estadounidenses muertos, 103, constituyó la cifra más alta desde enero del 2005.
En algunas jurisdicciones del país también el voto latino podría jugar un rol importante. Aunque ellos representan el 4% de la votación nacional, su voto, como en Nueva Jersey, Nuevo México y Arizona, podría ser clave en zonas donde el tema migratorio se convirtió en centro del debate durante la campaña.
De 42,7 millones de personas que integran esta comunidad, cerca de 6 millones pueden sufragar hoy, cifra récord para esta minoría.
Cuarenta candidatos hispanos pugnan por un cargo en el Congreso, donde 25 legisladores son ya de ese origen.
A medida que pierde tiempo e influencia, Bush enfrenta un duro camino en su presidencia, independientemente de qué partido controlará el Congreso a partir de hoy.
La inquebrantable lealtad de los republicanos en el Congreso ha comenzado a debilitarse. Si los demócratas controlan el Congreso, habrá escasas posibilidades de que Bush renueve sus pedidos de cortes impositivos para los sectores más pudientes y bloquearán su intento de ampliar su autoridad en seguridad nacional.
Algunos creen que el discurso de línea dura de algunos republicanos en el tema de los indocumentados puede herir al partido de Bush.
El encuestador Sergio Bendixen, de Bendixen and Associates, afirmó que los hispanos también ejercerían un rol importante en la elección del gobernador en Florida, el puesto del saliente republicano Jeb Bush, hermano del presidente estadounidense.