Alberto Spencer estuvo ayer en Guayaquil, por última vez. Como en sus tardes de gloria futbolística con las camisetas de Everest, Peñarol, Barcelona y la selección nacional, volvió a ser ovacionado. Su nombre fue coreado otra vez, como los goles que lo convirtieron en figura de fama universal. Fue la despedida para Cabeza Mágica, el ídolo que ahora es leyenda.
Guayaquil y el país despidieron la mañana de ayer al mejor futbolista ecuatoriano de todos los tiempos, Alberto Spencer Herrera, cuyos restos arribaron a las 05h00, procedentes de Cleveland, Estados Unidos, donde falleció el viernes pasado.
En una misa oficiada por el arzobispo de Guayaquil, monseñor Antonio Arregui, y ante la presencia de familiares y amigos del ex jugador, autoridades gubernamentales, deportistas y ex futbolistas, se le dio el último adiós en Ecuador a Cabeza Mágica.
El punto emotivo de la ceremonia dedicada a Spencer fue cuando un grupo de hinchas trasladó el ataúd hacia la cancha del estadio Modelo de Guayaquil, que será rebautizado con su nombre, como recordación del primer gol que anotó en la inauguración de ese escenario en 1959.
El féretro fue llevado a ambos arcos y a cada paso la fanaticada gritó gol como homenaje al ex futbolista.
Posteriormente, el cofre mortuorio fue trasladado a la Base Aérea Simón Bolívar de esta ciudad, donde el avión Embraer 170 de TAME partió a las 14h19 con dirección a Montevideo, donde hoy le darán el último adiós a Spencer.
La madrugada de hoy en la capital uruguaya arribó el avión ecuatoriano con los restos del ex deportista. En la mañana velarán los restos en la sede del Peñarol, donde jugó Spencer de 1960 a 1971, y luego será sepultado en el cementerio Parque del Recuerdo, por pedido de la familia y amigos.
Las dos ceremonias, por disposición de los hijos y la viuda del artillero nacido en Ancón, hace 69 años, sirvieron como despedida de Spencer del lugar donde marcó varios hitos en su etapa deportiva, entre 1955 y 1972, en su debut con el Everest y su retiro con el Barcelona.
Luego, Spencer, fallecido el pasado viernes en Cleveland, EE.UU., a causa de una afección cardiaca, fue trasladado hasta Montevideo, donde hoy será sepultado. Centenares de personas dijeron adiós al mejor futbolista ecuatoriano de todas las épocas, en su tránsito rumbo a la leyenda.