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En estos días que está de moda el evangelio en la política, cabe resaltar una frase muy corta de Nuestro Señor, pero que entraña una profunda enseñanza, y es la dicha a Pedro en el huerto al iniciar la Pasión: “¿No sabes que quien a hierro mata, a hierro muere?”. En política, toda acción tiene su reacción; y toda causa, su consecuencia. Un ejemplo cercano en el tiempo es el derrocamiento de Mahuad. Quien lo encabezó terminó de la misma forma, depuesto. Lo que resulta increíble es que Sociedad Patriótica pida venganza contra Palacio y ofrezca apoyo a quien lo ayude, habiendo tenido Palacio una participación mucho más pasiva en el segundo golpe de Estado que la que tuvieron ellos en el primero.
Volviendo a usar la Biblia, leamos una de sus parábolas. “…Un rey quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al empezar le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, ordenó que fuese vendido él, su mujer, sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. El siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: Ten paciencia conmigo que todo te lo pagaré. Movido por la compasión, le dejó ir y le perdonó la deuda. Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros que le debía cien denarios; le agarró y ahogándole, le decía: Paga lo que debes. Su compañero cayendo a sus pies le explicaba: Ten paciencia conmigo que ya te pagaré. Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel hasta que pagase lo que debía. Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor lo sucedido. Este le mandó llamar y le dijo: Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo explicaste. ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero del mismo modo que yo me compadecía de ti? Y encolerizado, lo entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que debía”. ¿Saben cómo se llama esta parábola? ‘El Siervo sin entrañas’. Título fuerte, que hace justicia a la historia. Difícil entender que quien pide venganza, haya obtenido un perdón, casi a ruegos, por los mismos motivos. Impensable de entender que se pida justicia de quienes la manipularon por décadas.
Otra consecuencia que los políticos que perdonaron a los dirigentes de Sociedad Patriótica deben sin duda estar lamentando, es la que ha acarreado su voto en esa sesión del Congreso. El movimiento, que no hubiera podido nacer legalmente sin ese perdón oficial, hoy los ha barrido en las elecciones. Otra consecuencia que el país está pagando hoy el resultado de haber comenzado a botar presidentes desde hace diez años.
Los líderes tradicionales y sus partidos políticos cosechan hoy las tempestades producto de los vientos que sembraron al instaurar feudos tres décadas atrás. Los perseguidos de hoy son los perseguidores de ayer, y los antes despreciados son hoy los ganadores. Toda acción pasa su factura y el que a hierro mató, a hierro morirá.
La mayoría de acciones en la política nacional siguen siendo negativas. Esperaremos sus consecuencias futuras. |