Los niveles ingreso y de pobreza, la institucionalidad democrática y la estabilidad de las entidades, son los elementos que se analizan a la hora de rendir un informe sobre el índice de percepción de corrupción de un país. Así lo informó esta mañana Alejandro Salas, encargado del informe para América Latina de la ONG Transparencia Internacional (TI).
Como lo ha resaltado en otras entrevistas, Salas señaló que la pobreza y la corrupción están estrechamente relacionados. "Hay una subrelación bastante importante entre niveles de pobreza y países de menor ingreso, y la percepción de la corrupción", indicó vía telefónica desde Berlín, Alemania, a Citynoticias (89.3 FM en Guayaquil).
De acuerdo al informe, Ecuador y Venezuela ocupan el puesto 138 con 2,3 puntos sobre 10, de un total de 163 países, lo que los ubica como los más corruptos de Latinoamérica tras Haití.
Pero el panorama para el país no es tan oscuro. Para que pueda cambiar su situación e imagen, el experto aconseja trabajar en dos niveles: en una independencia real de los poderes del Estado (Ejecutivo, Legislativo, Judicial) y de los organismos de control, lo que puede tomar tiempo.
En el segundo punto -el cual se puede trabajar de inmediato- consiste en transparentar las compras y contrataciones que hace el Estado, publicar un poco más de información sobre cómo se toman las decisiones.
Según Salas, la calificación de Ecuador, que se mantiene baja, permanece estable en los últimos lugares.
Finalmente, el miembro de TI indicó que el índice de percepción para la calificación de Ecuador no está basada en escándalos o en hechos de coyuntura, ya que lo que hace el organismo es recoger la opinión de expertos inversionistas, analistas de mercado, gente vinculada al mundo de los negocios que dan su percepción sobre la corrupción de un país.