Los representantes de las empresas de vallas a las que se colocaron sellos de clausura por contravenir ordenanzas municipales siguieron acudiendo ayer a la Dirección de Justicia y Vigilancia por inquietudes y objeciones ante la medida.
El pasado viernes, el Municipio colocó sellos gigantes en quince vallas que se encontraban en los radios de los distribuidores de tráfico, lo que está prohibido en la ordenanza de rótulos del cantón.
Para hoy se tiene previsto una reunión a nivel de funcionarios sobre el tema.
Efrén Baquerizo, coordinador de instalación de vallas publicitarias de la Dirección de Justicia y Vigilancia, indicó que las vallas que contravinieron la ordenanza tendrán que ser retiradas de esos lugares y que su reubicación dependerá de un estudio que efectúa la Dirección de Urbanismo.
Hasta tanto, el proceso de reordenamiento continuará en otras avenidas que están saturadas de vallas, como Francisco de Orellana y Juan Tanca Marengo.
Baquerizo expresó que las empresas que tienen permiso de funcionamiento hasta el 2007 también deberán ajustarse a la regulación.
La clausura por contravenir ordenanzas municipales también llegó a un salón de juegos situado en la Av. Carlos Luis Plaza Dañín (antiguo local de Makro).
200 DÓLARES
es la multa que deben pagar al Cabildo los propietarios de las vallas publicitarias a las que les retiraron los sellos de sanción por contravenir ordenanzas municipales.