Este año se busca que la venta de monigotes -a lo largo de la calle Seis de Marzo- se efectúe de forma organizada: en carpas y con uniformes.
Así lo asegura Pablo Fernández, de 50 años, quien desde los 12 se dedica a la confección de los 'años viejos'.
La idea de unirse surgió el pasado 6 de enero, cuando un grupo de 36 artesanos decidió agremiarse y formar la Asociación Seis de Marzo, la única de ese tipo y que actualmente agrupa a 300 vendedores. Fernández es el fundador.
"Queremos dar un lindo espectáculo. Para diciembre nos visitan turistas extranjeros que filman nuestros trabajos y queremos dar una buena imagen", dice el artesano.
Comenta que a los monigotes se los exhibirá en una exposición a lo largo de la Seis de Marzo, en la que cada taller mostrará un muñeco gigante, que no será vendido por la prohibición del Cuerpo de Bomberos.
En días pasados presentaron un croquis en el Municipio para el permiso de colocación de las carpas. Además se comprometen a cuidar que no se boten desperdicios.
Indica que el Municipio apoyó su iniciativa, al igual que otros artesanos como Jorge Reyes y Gustavo Rodríguez, que trabajan en esta época en la referida calle. Ellos conciden en indicar que lo que buscan es dar más orden y atender mejor a los visitantes.
Confección
Fernández comenzó con la confección de los moldes -hechos a base de cartón y periódico- en mayo pasado.
Él explica que un molde tiene un costo de $ 20 y es el que compran los demás artesanos para sacar las copias que luego pintarán y venderán a quienes tienen como tradición quemar un monigote en fin de año.
Un molde consistente se hace con 12 capas de hojas de periódico y almidón. El proceso demora entre 15 y 20 días.
Para el negocio, según Fernández, se necesita como base $ 2.000. Con la venta obtiene el doble en ganancia.