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Colegio Javier, 50 años de sembrar historias |
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| El hoy padre jesuita Daniel De Ycaza cuenta haber descubierto su vocación sacerdotal en las aulas de su colegio secundario, el Javier. Ahora es director de la Pastoral del colegio San Gabriel de Quito. | | |
| Noviembre 19, 2006
Texto: Torffe Quintero Touma | Fotos: Jorge Peñafiel, Teresa Briones, José Alvarado y David Guzmán
Las Bodas de Oro del colegio Francisco Javier de Guayaquil es un evento que evoca el recuerdo de haberse convertido en un semillero de líderes. Entre los cerca de 7.000 ex alumnos que alguna vez pasaron por sus aulas se cuentan, entre otros, alcaldes, sacerdotes, empresarios y deportistas. Algunos de ellos narran detalles de sus días de secundaria y de esa identidad que los hace javerianos.
El lema de que "Al Javier se entra pero nunca se sale" se repite cuando los ex alumnos de este centro educativo, que abrió sus puertas en 1956, hurgan en su memoria buscando los días en que compartían aulas, maestros, clases, deportes, camaradería y travesuras.
No importa en cuál de los 50 años que han pasado desde su inauguración terminaron sus estudios; o a cuál de las promociones de graduados pertenezcan; lo cierto es que los antiguos alumnos del Javier mantienen una cercanía que los identifica con la misión-visión que la Compañía de Jesús de los sacerdotes jesuitas les inculcó en sus clases. Un sentimiento de identidad que, dicen, los hace diferentes: javerianos.
Óscar Orrantia Vernaza fue uno de los primeros inscritos en este colegio que se abrió en una pequeña casa de la calle Tomás Martínez, frente a la clínica Guayaquil, en 1956. Como parte de esa primera promoción de 29 alumnos que recibió clases en las habitaciones que servían de aulas, Orrantia recuerda que los momentos deportivos eran quizá los más complicados, pues solo de vez en cuando los llevaban a alguna cancha de la ciudadela Atarazana, para practicar fútbol o educación física. Esa falta de espacio no duró mucho, dos años más tarde la institución se cambió al campus que hoy mantiene frente a la ciudadela Los Ceibos, y todo se transformó.
"Éramos semiinternos por la distancia que suponía el nuevo colegio y nos quedábamos haciendo deportes después de clases", recuerda Orrantia, ex presidente de la Federación de Industriales del país, de la Cámara de Industriasl y actual presidente de la Junta de Beneficencia de Guayaquil y de la firma Durex.
Los jesuitas se han dedicado por tradición al área educativa en el país. La disciplina y la responsabilidad social son los pilares de su enseñanza, lo que los caracteriza. Esto, dice Orrantia, es lo que más marcó su vida profesional: "Mis empleados saben que sus problemas personales y familiares los debo resolver yo, ellos solo tienen que preocuparse por hacer bien su trabajo".
Ese sentido de conciencia social y compromiso con los menos favorecidos, que es parte de la enseñanza impartida a los jóvenes javerianos, llevó a Tomás O'Rorke, ex alumno de la V promoción, a trabajar con los 300 niños de la comunidad Nigeria en la isla Trinitaria.
Todos los días, desde hace año y medio, llega este ingeniero y también ex jugador profesional del Barcelona a su "Venecia criolla", como llama al sector, por sus casas sobre el estero Salado.
El pasado martes, cuando O'Rorke llegó a la isla Trinitaria, un tropel de niños se agolpaba para abrazarlo. Las blancas manos de este hombre de 58 años recorrían los ensortijados cabellos de los pequeños que lo besaban y apretaban: "Aquí hay grandes promesas para el fútbol", señala el también cofundador de la Bolsa de Valores de Guayaquil, que ahora se dedica a impartirles clases de balompié a los pequeños de la escuela 21 de Septiembre.
Destacados por ese amor al prójimo, los javerianos también son conocidos por sus aptitudes deportivas y allí también se generaron las anécdotas. O'Rorke recuerda que luego de ganar el intercolegial de fútbol en 1964, Víctor Huerta, uno de sus compañeros, dos promociones menor, lo alzó en peso y le agradeció. O'Rorke creyó que era por el resultado, pero la siguiente frase de Huerta le develó el misterio: "Gracias, hermano, porque lograron que mañana no haya clases", cuenta entre carcajadas.
Huerta es desde hace ocho años el presidente de A.S.I.A. Javier -Antiqui Societatis Iesus Alumni: Antiguos Alumnos de la Compañía de Jesús, en latín-, que agrupa a todos los estudiantes que pasaron al menos un año por la institución javeriana.
Su gestión busca promocionar la entidad como una marca de la cual, dice, sus compañeros "se sientan orgullosos y los identifique". Para ello, el directorio ha creado una campaña de mercadeo que incluye: camisetas, gorras, mouse pad, banderines, sonidos para celulares, una tarjeta exclusiva de Mastercard y su propio vino, todo con la marca impresa de A.S.I.A. Javier.
Tanto Huerta como el padre Gustavo Calderón, actual rector del colegio y también ex alumno, reconocen que sin distingo de estratos sociales o apellidos, la institución intenta formar líderes en todas las áreas.
El torero Guillermo Albán se graduó en 1986 y recuerda haber sido siempre "relajoso e indisciplinado, por eso saqué varios rojos". Pero dice que de lo aprendido en su etapa colegial lo que más lo marcó en su profesión -que lo ha llevado a ser el torero más representativo del país, en los últimos años- es el concepto de religiosidad: "Antes de salir a la plaza, cuando me encomiendo al Ser Supremo, recuerdo ser javeriano por esos minutos de introspección".
Formar representantes en el aspecto religioso es otra de las metas del colegio. Daniel De Ycaza es desde hace 20 años sacerdote jesuita, y sintió su vocación cuando estudiaba en el Javier. Miembro de la XXV promoción, De Ycaza es hoy director de la Pastoral del colegio San Gabriel en Quito y recuerda que lo que más le atrajo de su colegio es que "es un semillero de virtudes y aptitudes cristianas e ignacianas (por San Ignacio de Loyola) donde se potencia lo humano sobre lo académico", refiere.
Después de una trayectoria de casi medio siglo, hace dos años, el colegio San Francisco Javier abrió otros rumbos, al inaugurar sus nuevas secciones: maternal, preescolar y primaria, donde acoge también a niñas, para continuar con su labor de ofrecer una educación integral a los miembros de las familias del país.
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| La Asociación Coordinadora del Voluntariado (Acorvol) del Guayas, a través de su comité de capacitación dictará los talleres 'Cómo entender las drogas', que se efectuará el 21 de noviembre, de 09h00 a 12h00; y 'Legislación laboral', el 22 de noviembre, de 14h00 a 17h00. Las dos actividades se dictarán en la sede de esa institución, avenida Roberto Gilbert y Democracia. Informes: 228-5398 o al mail web. |
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