Kathleen Bennett recientemente compró un aparato que sigue la pista a su ubicación con ayuda de satélites del Sistema de Posicionamiento Global. Pero a diferencia de muchas otras personas de Seattle, Bennett no es, según su propia definición, “una persona amante del aire libre” y no lo usará para hallar su camino a través del bosque.
En lugar de eso, el nuevo aparato es un accesorio para la pasión personal de Bennett, la fotografía.
Ella es una de muchas personas que han comenzado a practicar el geoetiquetado que, en términos generales, es la práctica de poner fotos en línea que están vinculadas a mapas basados en Internet, que muestran precisamente en qué parte del mundo se disparó el obturador.
“Es una especie de obsesión entre nerds”, comentó Bennett, ingeniera de software. “Pero también es una combinación del rol del nerd, el aspecto comunitario y la pasión por la fotografía de viajes a la antigua”.
Los partidarios del geoetiquetado, como Stewart Butterfield, co fundador de Flickr, sitio de Internet para compartir fotos, sostienen que vincular imágenes con mapas puede añadirle una nueva dimensión a la fotografía.
Para empezar, puede ayudar a la gente a hallarle algo de sentido a los montones de fotos que se acumulan en sus discos duros.
“El valor quizá no se note inmediatamente. Pero dentro de diez años, nadie que haya geoetiquetado sus fotos se arrepentirá”, comentó Butterfield. “La mayoría de las personas sólo tiene una o dos o tres fotos emblemáticas de sus abuelos. Ahora la gente tendrá decenas de miles de fotos y, cuando eso suceda, todo elemento posible de contexto será beneficioso”.
La mayoría de los fotógrafos casuales ya tiene una gran cantidad de información vinculada a sus fotos. Con cada disparo del obturador, las cámaras digitales registran información que incluye la distancia focal del lente usado, la modalidad de exposición, la preferencia de flash y, por supuesto, la hora y la fecha.
Toda esa información viene en un archivo que utiliza un estándar de la industria conocido comunmente como EXIF. (Los programas de edición de fotografías generalmente ofrecen una manera de ver esa información).
A su nivel más básico, el geoetiquetado implica añadir coordenadas de ubicación a ese archivo EXIF y luego proporcionar una manera de vincular la foto con un mapa.
Pero debido a que el geoetiquetado aún es un proyecto en ciernes, aún no existe un método aceptado por la mayoría para hacer esto o para ver los resultados.