Todo aficionado a las carreras de caballos en Lexington que se gana la vida con la crianza y venta de caballos, sabe que el Jeque Mohammed bin Rashid al-Maktoum es el soberano de Dubai, reino desértico en el Golfo Pérsico, que él ha transformado en una capital del turismo y los negocios.
La mayoría de los aficionados, en cambio, lo conoce como el Jeque Mo, amante de los caballos que durante casi 25 años ha llegado cada año al Aeropuerto Blue Grass en un jet privado y gastado cientos de millones de dólares en caballos.
Es tratado como un colega equestre en Lexington, sede de su próspero negocio de carreras y crianza equinas. En un tiempo relativamente corto, el Jeque Mohammed y miembros de su familia real se han unido a las filas de la familia Phipps de sangre azul y Overbrook Farm, cuadra más comercialmente impulsada, como nombres legendarios en las carreras de caballos en Estados Unidos.
Un buen número de residentes del centro de Kentucky vitoreará a los caballos del jeque en la línea de meta. El jeque no sólo ha sido el principal comprador en las ventas septembrinas de potros de un año durante los ocho últimos, con un desembolso de 245,6 millones de dólares, sino que también ha construido un negocio comercial de crianza y carreras de caballos en Lexington que está a punto de dominar el deporte.
“Si llegara algún septiembre sin ese gran avión en el aeropuerto, mucha gente en Lexington se sentiría descorazonada”, expresó Arthur Hancock III, propietario de Stone Farm, en Paris, Kentucky.
“Más allá de eso, ha demostrado con el transcurso de los años que es un conocedor y apasionado de los caballos”, aseguró Hancock. “Cuando el jeque viene a Lexington para las ventas, está en los establos para examinar los caballos y a diferencia de muchos propietarios, realmente conoce lo que ve”.
El jeque anda entre los criadores de caballos en jeans y una polera blanca o un corta vientos en el color azul rey de la cuadrilla de su familia.
“Traté de ganar el Derby de Kentucky comprando caballos estilo europeo y no funcionó”, les comentó el Jeque Mohammed a los reporteros recientemente en las ventas de Keeneland, tras gastar 60 millones de dólares en potros de un año. “Así que ahora lo hacemos en la manera correcta. Busco los caballos correctos. Veo de qué se tratan las carreras estadounidenses. Así que aprendemos, aprendemos todos los días”.
El jeque, de 57 años, ha tenido mucho éxito en sus empresas de negocios y carreras.
Desde 1995, él o sus hermanos —el Jeque Hamdan y el difunto Jeque Maktoum— han encabezado o estado cerca de la cabeza de la clasificación de propietarios en Inglaterra con los establos Godolphin. Godolphin es un tipo de equipo todas estrellas de caballos pertenecientes a los hermanos Maktoum.
En 2001, el Jeque Mohammed compró Jonabell Farm y, tras la muerte de su hermano mayor, el Jeque Maktoum, en enero, incorporó Gainsborough Farm para formar lo que actualmente se llama Darley America.
El Jeque Mohammed cuenta con 160 empleados y once sementales. Este mes, tendrá 160 yeguas y sus potrillos.
Con el caballo Bernardini, el nuevo enfoque del jeque en Estados Unidos arrojó resultados inmediatos. Bernardini fue criado en Kentucky; fue encomendado a un entrenador estadounidense, Tom Albertrani; y fue el favorito en la carrera estrella de la Breeders’ Cup, la Classic de cinco millones de dólares. Bernardini perdió ante Invasor, potro que ha ganado ocho de sus nueve carreras. Invasor es propiedad del Jeque Hamdan, quien también gasta cantidades importantes de dinero en las ventas y ha tenido una granja en Lexington desde 1985.
“Hemos sufrido una enorme fuga de nuestras estirpes, entre la muerte de algunos de nuestros grandes sementales y el traslado de otros al extranjero”, dijo Rob Whitely, quien cría caballos bajo el nombre Liberation Farm. “Él trae parte de esa sangre de calidad de vuelta a Estados Unidos y la necesitamos. También necesitamos que caballos como Bernardini se queden en Estados Unidos y eso, al parecer, es lo que va a suceder”.