|
Suplementos
Servicios
|
 |
 |
 |
|
|
Investigación, casa adentro |
|
|
|
|
 |
| En la Policía Judicial, algunos de los 14 policías acusados de la pérdida de electrodomésticos, en el sonado caso Benavídez, observan las noticias en las que se los involucra. | | |
| Noviembre 19, 2006
Entre 180 Y 200 agentes integran las oficinas de Asuntos Internos en el país. Estos policías investigan a sus compañeros desde faltas indisciplinarias hasta acusaciones de extorsión y corrupción en filas policiales. Aseguran que en su trabajo no hay “parcerías”.
“Hay mucha delincuencia en la Policía”, dice un agente policial que en los últimos cinco años ha investigado desde abusos de autoridad y extorsión hasta redes de corrupción en filas policiales. Sentado frente a un computador, toma la declaración de uno de sus colegas de oficio vinculado en un delito de cohecho en la oficina de Migración de Guayaquil.
“Me da vergüenza ponerme el uniforme en la calle”, añade el agente en una oficina estrecha y sin aire acondicionado, en la Unidad de Asuntos Internos de Guayas, departamento que investiga las faltas disciplinarias y las denuncias contra policías. En los archivos de esta unidad constan, por ejemplo, acusaciones por recibir regalos de Navidad de delincuentes, por coimar para liberar a detenidos y por apropiarse de prendas robadas.
“Este es un problema nacional”, indica el inspector general de la Policía, coronel Wilmon Padilla. En cambio, un coronel en Guayas, que reserva su nombre, explica que por la relación de policías y delincuentes hay una especie de “contagio”. “Los médicos pueden enfermar porque tratan con pacientes, ¿con quiénes están en contacto los policías?, con los antisociales”, sostiene.
El sociólogo Rubén Aroca cree que este ejemplo es preocupante, pues un nivel de “contagio”, como supone ese coronel, solo se puede dar en espacios de convivencia primaria, es decir en grupos de amigos, donde hay confianza, contactos permanentes, ayuda mutua e incluso afectividad. “Por ejemplo, la mafia funciona así, también las pandillas juveniles”, agrega.
Algunas de las denuncias en que están involucrados policías se presentan en periodos en que coincidentemente también repuntan delitos que protagoniza la delincuencia común, ya sean asaltos de sacapintas, robos de autos, narcotráfico, secuestros express, coyotaje, o plagios.
“¿De quién nos cuidamos ahora, de la delincuencia común o de la delincuencia uniformada?”, se pregunta el abogado Carlos Mota, quien supervisaba la declaración que daba su cliente en Asuntos Internos. En la acusación, una mujer denunciaba a un subteniente de la Unidad Antinarcóticos por presunción de complicidad con traficantes.
“Tiene que haber algo para que no lo haya detenido (al delincuente)”, dice la denunciante al explicar que aunque señaló a un traficante de drogas, el subteniente no lo detuvo. Lo acusa de mal procedimiento.
No es la primera vez que Mota como abogado sigue una causa contra un uniformado. Durante los procesos policiales considera que así como le han dado facilidades, también ha tenido que enfrentar algunos obstáculos. “Algunos se encubren y se tapan las espaldas”, comenta.
En el país hay entre 180 y 200 agentes que investigan las acusaciones contra sus compañeros. Cada uno puede tratar entre 15 y 20 casos al mes, con un plazo de 15 días para investigar y llamar al acusado (policías) a un tribunal de disciplina. Si se trata de oficiales, su juzgamiento se realiza ante el Consejo de Generales y el proceso puede durar meses.
El tiempo a veces no es suficiente para reunir todas las versiones, pruebas y peritajes que permitan, si es culpable, expulsar al gendarme de la institución, y dejarlo en manos de la justicia civil que también lo investiga. “Nosotros no indagamos el delito, solo las presuntas faltas indisciplinarias en el cumplimiento del servicio o en el franco”, dice Patricio Uzcátegui, subjefe de Asuntos Internos del Guayas.
Los agentes aseguran que no hay “parcerías” a la hora de elaborar los informes, ni siquiera cuando se trata de investigar a sus superiores. Sin embargo, para la Inspectoría General son evidentes las dificultades de los agentes cuando tienen que investigar a un superior.
“La jerarquización de la institución implica, de una u otra manera, afectación. ¿Cómo investiga un capitán a un coronel?”, se pregunta Padilla, quien anuncia una reestructuración de esta unidad además de contratar a profesionales (abogados, sociólogos) civiles para que haya independencia en la investigación. Otras propuestas que han surgido en la última semana piden eliminar el fuero policial que protege a los uniformados.
El departamento de Asuntos Internos no maneja presupuestos, únicamente vehículos, personal y viáticos cuando los agentes tienen que viajar a provincias. En este sentido, Padilla ha propuesto que se asignen recursos, además para “comprar información” al interior de la Policía y revelar hechos de corrupción casa adentro.
“Dentro de la jerarquización de la institución, implica afectación. ¿Cómo investiga un capitán a un coronel?”. Wilmon Padilla, inspector general de Policía
“La mayoría somos los que trabajamos bien, nosotros no tapamos a nadie, tratamos de limpiar la institución”. Javier Buitrón, jefe de Asesoría Técnica de Asuntos Internos
“¿De quién nos cuidamos ahora, de la delincuencia común o de la delincuencia uniformada?”. Carlos Mota, abogado cuyo cliente denunció a un policía
“Nosotros no investigamos el delito, solo las presuntas faltas indisciplinarias en servicio o franco”. Patricio Uzcátegui, subjefe de Asuntos Internos del Guayas
“Los agentes de Asuntos Internos reciben capacitación en investigación unas dos veces al año”. Miller Acosta Director de Asuntos Internos
|
|
 |
|