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Edición del DOMINGO 19 de Noviembre del 2006 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Hijo de un dios y transformado en ave: el pájaro tropical
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Paula Tagle | nalutagle@yahoo.com

De pronto, un chillido aterrador altera la tranquilidad del grupo. Luego otro sonido incluso más agudo, como si se tratara del pito de un árbitro de fútbol o el llanto de un niño horrorizado".

Estamos a punto de desembarcar en Punta Cormorant, los pasajeros viajan silenciosos contemplando a babor la pared de ceniza volcánica, y frente a la proa, una linda playa de arena verde. Apenas pasan los rayos de luz a través de la neblina, típica de la época de garúa. De pronto, un chillido aterrador altera la tranquilidad del grupo. Luego otro sonido incluso más agudo, como si se tratara del pito de un árbitro de fútbol o el llanto de un niño horrorizado. Levantamos la vista y descubrimos aves de cola larga, imparables, que baten sus alas a una velocidad increíble. Se nos revela su pico rojo y un antifaz negro alrededor de los ojos. Son los pájaros tropicales, rápidos, bulliciosos, marinos e increíblemente hermosos.

¿Por qué tanto alboroto y revuelo? Pasadas las tres de la tarde los tropicales vuelven al nido para alimentar a sus polluelos, que pacientes  esperan todo el día recluidos en diminutos agujeros en las paredes verticales del volcán.

Calcular el aterrizaje en el lugar exacto donde se encuentra su morada toma tiempo; por lo tanto, el pájaro tropical tiene que darse varias vueltas y hacer múltiples intentos hasta que finalmente se  introduce en el pequeño hoyo donde una cría hambrienta lo espera. Además, mientras revuelan por el acantilado deben tener cuidado de las fragatas que se hallan al acecho de padres con el buche lleno de comida. Estas los persiguen, los sacuden agarrándolos muchas veces de la cola, hasta que logran hacerlos regurgitar el alimento del que se apoderan en pleno vuelo. Así es la vida de un pájaro tropical de pico rojo. Se alejan de la costa, millas afuera, para capturar calamares y peces pequeños. Se sumergen en picada y pueden llegar hasta varios metros bajo el agua. Luego retornan a sus colonias, siempre en la tarde.

Parece increíble que pájaros tropicales, pelícanos, piqueros, cormoranes y fragatas tengan algo en común. Sin embargo, a todos se los clasifica dentro del mismo orden (Pelicaniformes), y entre las características que comparten están las patas palmeadas, las narinas internas, sus hábitos coloniales, y el saco gular expandible, que en fragatas y pelícanos alcanza volúmenes dramáticos.

Existen tres tipos de pájaros tropicales en el mundo, los nuestros, de pico rojo, están distribuidos en zonas tropicales y subtropicales del Atlántico y Pacífico Este.

La famosa fotógrafa belga-galapaguense Tuy de Roy tardó diez años en obtener la toma perfecta de un tropical. Siempre volando o escondidos en pequeños agujeros al borde de los acantilados, es difícil capturar su imagen. Pero nunca pasan desapercibidos debido a los gritos agudos que producen al regresar al nido, o cuando en vuelos interminables los machos intentan impresionar a las hembras, o las hembras se lucen por conquistar a los machos.

El nombre científico del pájaro tropical es Phaethon aethereus. Una leyenda griega cuenta que Phebo o Apolo, para los romanos, se enamoró profundamente de una joven mortal. De esa pasión nació un niño tan hermoso y luminoso como el padre, pero humano como la madre, a quien se le dio el nombre de Phaethon. A medida que Phaethon crecía su sueño se convertía en obsesión: quería acompañar a Phebo en su tarea de llevar al sol de este a oeste cada mañana. Por su condición de mortal, el padre evitaba a toda costa que su pequeño se acercara al astro, que en segundos podía fulminarlo. Una mañana, Phaethon despertó antes que Phebo, agarró su carruaje y empezó a subir con él por los cielos, llevando tras de sí la luz del día. Pero su pequeño cuerpo humano no soportó el calor de la estrella y a medio camino  sucumbió.

Zeus, dios de los dioses, se conmovió al ver una criatura humana tan hermosa consumida por el albor y decidió convertirlo en el ave más bella que hubiera existido, lo transformó en pájaro tropical. De allí el género para esta especie, Phaethon.

Desde el origen de su nombre hasta sus hábitos y belleza lo convierten en una de las aves favoritas de Galápagos, los bulliciosos y resplandecientes pájaros tropicales.

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