“Encontrad al hombre que me asesinó y os contaré todo lo que hay en el otro mundo”, dijo el muerto. Llevaba cuatro días de fallecido, pero su cuerpo aún no había sido encontrado. Todos lo extrañaban, nadie sospechaba de su muerte.
Esposa e hija esperaban desconsoladas junto a la puerta. ¡Por Dios!, que alguien nos dé noticias de él, repetían. Mas, aquel hombre muerto estaba, a expensas de la imaginación de alguien. Si al menos a un buen samaritano se le ocurriera de 'pasadita' ver dentro del pozo, lo encontrarían. El muerto promete hablar desde el más allá. Buscad entonces su cuerpo y encontrad a su asesino.
Así engancha Orhan Pamuk al lector, narrando una historia desde la perspectiva de cada protagonista. En su galardonado libro Me llamo Rojo, se coloca textualmente en los zapatos de cada personaje descrito, presentándose como un escritor neutral y empático.
En ella nos introduce al esplendor y a la decadencia del imperio turco del siglo XVI. El Sultán desea inmortalizar su figura en un lienzo, pero la ley islámica lo prohíbe. Cuatro artistas trabajarán en secreto, elaborando un libro de imágenes nunca antes pintadas, hasta que uno de ellos desaparece.
No es fácil hablar de géneros definidos en este libro. Atar cabos y buscar pistas, la convierte en novela policiaca. Reseñar con detalles imágenes ilustradas, la convierte en historia de arte. Describir lo que siente un corazón perdidamente enamorado, la define romántica. Y es que Pamuk, nuevo Nobel de Literatura, prefiere llevarnos de la mano hacia secretos mundos repletos de crónicas.
Galardonado
Orhan Pamuk nació en Estambul,Turquía, en 1952. Hijo de un ingeniero, nació en una familia acomodada. Vivió por años en un barrio occidentalizado, similar al que describe en varias de sus novelas.
El 12 de octubre del presente, según veredicto de la Academia Sueca, para otorgarle el Nobel 2006 hablaba del escritor “en busca del alma melancólica de su ciudad natal, ha encontrado nuevos símbolos para reflejar el choque y la interconexión de las culturas”. Sus obras han sido traducidas a 34 idiomas y publicadas en más de cien países.
Como autor de la literatura actual en lengua turca, Pamuk ha recibido galardones internacionales, entre ellos el premio France-Culture en 1995, el mejor libro extranjero del New York Times en el 2004, premio Grinzane Cavour en Italia, el Impac de Dublín y el premio de la Paz de los libreros alemanes el año pasado, debido a su trabajo con los derechos humanos. Tuvo que exiliarse en el extranjero a raíz de sus declaraciones sobre la muerte de 30.000 kurdos y un millón de armenios.
El 13 de diciembre del 2005 grandes escritores como José Saramago, Gabriel García Márquez, Günter Grass, Umberto Eco, John Updike, Salman Rushdie, entre otros, firmaron una declaración conjunta de apoyo a Pamuk, acusando al Gobierno turco de no respetar los derechos humanos.
La casa del silencio, El astrólogo y el Sultán, Cevdet Bey y sus hijos, El libro negro, La vida nueva, Nieve, Estambul y Me llamo Rojo, son algunos de sus libros. Aunque empezó como escritor en los años setenta, su primera novela se publicó en 1982, sin embargo, el éxito internacional llegó en 1985, gracias a elogios de un literato estadounidense.
Maestría maestra
Conjugada en el castellano de ciertos lugares de España, esta obra ha sido escrita con misterio y detenimiento. Me llamo Rojo es quizás una engañosa novela policiaca, una desconcertante historia de arte, matizada con el amor de dos seres, Negro y Seküre.
En sus letras, se encuentra la recreación de personajes creíbles para aquel tiempo. La narración histórica se une al ritmo cautivante de una novela oscura, que muestra escenas explícitas, aunque confusas a la vez.
A Negro no lo llamaba la Tierra, sino la Muerte. Había dejado atrás tantos recuerdos, mas, enamorado de Seküre “la casa del amor seguía en el mismo sitio entre tilos y castaños”. Amante de los libros hermosos y la pintura, desde joven se dedicaba al arte. Un hombre poco amiguero decía que “nadie confía en nadie. Todo el mundo espera alguna bajeza del prójimo. Cualquiera con un brillo de inteligencia en la mirada o la sombra de su espíritu reflejándose en su rostro, era un asesino en secreto. Pues solamente los bobos son inocentes”.
A lo largo de doce años, Negro viajó de ciudad en ciudad. Su ansiosa fantasía había ensanchado la boca de su amada, imaginando unos labios más aromiosos, carnosos e irresistibles, pero ella en realidad los tenía finos. Él venía de Oriente. De donde luchan los ejércitos, los príncipes se estrangulan unos a otros, las ciudades son saqueadas y quemadas. De donde día a día se habla de la paz y de la guerra y donde hace siglos se escriben grandes poesías, se producen hermosas ilustraciones. Aquel es el país de los persas. Negro lo recordaba.
Turco imaginario
Cuando Pamuk habla de un artista, él es el artista. Si habla de un perro, él es el perro. Si describe a un árbol, él es el árbol Navega por trazos de originales ilustraciones, describiendo que “la verdadera maestría consiste en pintar una maravilla inigualable y no dejar el menor rastro que permita reconocer la identidad del ilustrador”. Así da vida a cada protagonista en Me llamo Rojo, tan real que hasta él mismo se mete en la narración.
Orhan se sensibiliza con el sentir de cada personaje y es que hasta los árboles reclaman sus derechos y cuentan la inconformidad de sus destinos. No desean ser seres vivos mudos, sino expresar un significado.
La ilustración del gran maestro Behzat aterra con su historia en sí. El horror que describe despetar en la oscuridad y descubrir que hay alguien más en la habitación con el puñal en una mano y con la otra apretando la garganta de un sencillo hombre.
Pamuk anota cada pormenor de la escena de muerte. Las paredes delicadamente decoradas, la ornamentación de ventanas, los exóticos diseños de la alfombra roja, igual al rojo del “grito ahogado que brota de la garganta” de aquel sujeto. Las flores amarillas bordadas con delicadeza y alegría verdaderas. El edredón que el asesino pisa despiadadamente con su pie desnudo... son detalles que acentúan la belleza de una pintura y recuerdan lo hermosa de esa habitación, en que el hombre está muriendo y del mundo que lo obligan a abandonar.
Le llaman Amor
Tal vez este escritor quiere que le llamen Rojo, Negro, Policía, Ilustrador, Perro, en fin. Quizás desee tener nombres diversos. Si este artículo les parece una completa mezcla de tramas e historias, hallarán en Me llamo Rojo la fiel esencia de Orhan Pamuk. Dicen que el libro en mención es una novela policiaca de ficción, sin embargo, otros comentaristas literarios prefieren describirla como una obra total, que encierra varios géneros a la vez.
Aún incrédulo con su galardón, no quiere subirse a ninguna nube alta ni creerse más de lo que es. Desde que empezó a escribir no ha parado de hacerlo. Sigue luchando por sus ideales y diciendo las cosas tal como las piensa. Orhan fiel a sus raíces, ha querido entregar a través de sus obras riquezas de su cultura, recuerdos de amores apasionados, la fe de sus creencias y el arte de las letras.
Encontrad al hombre que me asesinó y os juro que contaré todo lo que hay en el otro mundo”.
Promesa del muerto.