 |
| ::::::::: M E N Ú :::::::::: |
 |
|
| |
|
|
 |
| Alimentación para el estudiante de hoy |
Niños y adolescentes de hoy y una armonía entre la nutrición-estudios y actividades extras.
Son las siete de la mañana de un lunes, Christian Muñoz, de 9 años, se levanta apurado para ir a su escuela y para el primer alimento del día su mamá se preocupa de que en la mesa no falte un vaso de leche, cereales, algo de fruta y un sándwiche. A las 14h00 está en su casa y almuerza una sopa de vegetales con un segundo plato compuesto de arroz, verduras y pollo, luego se dirige a su entrenamiento de fútbol que son los lunes y miércoles por una hora; cerca de las 17h00 retorna a casa y hace un par de tareas hasta antes de las 18h00 que empieza su curso de inglés en una academia del sector. Finalmente llega a las 19h30 a su hogar donde se sirve la merienda y termina sus deberes.
La rutina de Christian es la de muchos niños hoy en día, ya que hace mas de una década en que los horarios de muchos centros educativos cambiaron para ofrecer no solo estudio sino la posibilidad de emprender cualquier actividad extracurricular que se adapte de mejor forma a las habilidades y deseos de los estudiantes.
Con este fuerte cronograma diario, ¿cuál sería la mejor forma de armonizar la alimentación más un buen rendimiento escolar y físico? Pues, con un regulado soporte alimenticio, así lo reafirma la nutricionista Martha Montalbán, quien expresa que el crecimiento, desarrollo y aprendizaje de los niños escolares debe asegurarse mediante una ingestión de alimentos con nutrientes adecuados.
Estrategias efectivas En el desayuno, ella recomienda yogur con cereales o batidos con leche entera si el niño no es obeso o tiene sobrepeso, combinada con frutas de rico sabor y fácil digestión; en los recreos se puede optar por sándwiches de queso, jamón, pollo o atún, yogur o jugos naturales que resistan la oxidación, y beber grandes cantidades de agua. Las golosinas deben evitarse.
Durante la última década se han publicado infinidad de artículos e investigaciones sobre qué es lo adecuado y más sano para la correcta evolución del niño en todos sus aspectos, pero a medida que la sociedad crece, estas guías que buscan poner en práctica ansiosamente los padres van cambiando, ya sea por el tipo de responsabilidades que el pequeño asume y por la composición de su organismo.
Este organismo que necesita la supervisión constante de un especialista, si bien es cierto todos los niños están capacitados para ejecutar varias tareas físicas y mentales pero no todos en la misma medida. Y es el médico quien regulará el equilibrio idóneo entre alimentación más intelecto y vida extracurricular.
El pediatra Antonio Viteri motiva a que la población escolar realice ejercicios físicos, ya que la ausencia de estos es uno de los factores causales de la temida obesidad favorecida también por el exceso de televisión y de los juegos computarizados.
Los objetivos nutricionales fundamentales durante esta etapa son los nutrientes específicos ferropenia ( falta de hierro) y para prevenir los problemas del futuro adulto, como son la obesidad, hipertensión e hipercolesterolemia (aumento del colesterol ).
Desde los 4 a 12 años los requerimientos de calorías se incrementan de 1.600 a 2.400 por día y las necesidades de proteínas fluctúan de 30 a 50 gramos diarios.
Las colaciones no reemplazan ninguna comida y no son necesarias cuando se consumen las cuatro comidas diarias con intervalos de tiempo de aproximadamente cuatros horas. Y por la permanencia de los niños de varias horas en sus escuelas, una buena lonchera ayudaría mucho.
En estas edades las necesidades de agua diaria son de hasta un litro y medio y es la única bebida indispensable.
En cuanto a las vitaminas si existe una correcta alimentación no es necesario suministrarlas, salvo si son niños mal comedores que no cubren los requerimientos o para los deportistas de competición. En esos casos los complejos vitamínicos se tomarán dependiendo de la necesidad.
Para adolescentes Y en este corre corre diario del mundo de hoy, los adolescentes tienen un rol muy destacado y para su correcto desempeño, los padres son los llamados a proveerlos de alimentos adecuados y la orientación necesaria para que no haya descuidos en su nutrición por un exceso de estudios o de otras actividades. Las cuales se integrarán con precaución debido a los cambios emocionales, sociales y fisiológicos que se producen en este periodo.
Durante los desayunos que por ser la principal comida del día requiere hidratos de carbono y en menor proporción los alimentos grasos. Es aconsejable lácteos, cereales y frutas, podrían complementarse con proteicos como huevos o jamón. Un equilibrio en esta comida evitaría la obesidad y mejoraría el rendimiento intelectual y físico. Los jóvenes bien desayunados están más alerta y listos para aprender. Son los mejores estudiantes y alcanzan altas notas. Para quienes omiten esta provisión inicial sus procesos cognitivos y de aprendizaje son interferidos en alto grado, enfatiza el doctor Viteri.
Y en el caso de los deportistas dependiendo del grado de ejercicio se ajustará la ingesta, la cual se repartirá de la siguiente manera: 30% grasa, 55% hidratos de carbono y 15% en forma de proteínas. ¿Los resultados? Optimizarán sus habilidades, mejorarán la resistencia física, mantendrán un excelente nivel de concentración, buen peso y un agradable estado de ánimo. No es necesario en ningún caso el uso de cualquier energético.
La actividad física en este periodo es esencial y constituye una necesidad biológica pero debe ser sistematizada y controlada, respetando y valorando siempre las diferencias individuales según las distintas etapas de su crecimiento, desarrollo y maduración.
El adolescente durante su evolución física precisa de tres minerales básicos: calcio, hierro y cinc. Cada uno de ellos está relacionado con un aspecto concreto del crecimiento. Por ejemplo, el calcio maneja el crecimiento de la masa ósea, el hierro desarrolla los tejidos hemáticos (glóbulos rojos) y musculares y el cinc permite un buen desarrollo de masa muscular y ósea. La cantidad diaria a ingerir la diagnosticará el médico.
María Gabriela Valarezo, de 16 años, es seleccionada de voleibol de su colegio y normalmente llega a su casa entre las 5 y 7 de la noche todos los días. Ella mantiene una dieta muy balanceada con un buen desayuno y si el horario se lo permite almuerza en su casa y en otros casos come variados alimentos que la ayudan a mantenerse. “Hubo un tiempo que descuidé mis comidas y enfermé de colitis, ahora soy más responsable y estoy consciente que de mí depende alcanzar un buen ritmo como estudiante y deportista, destacó Valarezo.
Que los padres mantengan un control constante con sus hijos para evitar que un exceso de actividades provoque un desnivel en su nutrición, salud física y hasta emocional, recomienda María Lingen, madre de María Gabriela y de tres menores más que manejan un ritmo similar al de su hermana.
Es vital destacar los riesgos y daños que ocasiona la hipoactividad o bajos niveles de actividad. Ni excesiva demanda de rendimiento deportivo, ni insuficientes niveles de este son buenos para el desarrollo psicomotor, cognitivo y social de los niños y adolescentes, concluye Viteri.
La combinación más útil para un sano desempeño del niño y adolescente en sus diversos roles es una nutritiva alimentación más un equilibrado ritmo de actividades que dependerá de sus aptitudes y mejor aún si son de libre elección. (M.C.)
| |