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| El mal de nuestros días |
Expertos psicoanalistas de diversas nacionalidades abordaron un importante tema que se está convirtiendo en una peligrosa constante entre los seres humanos...
La angustia y sus múltiples caras, en la agitación del triunfo, en el éxtasis del amor, en el brindis festivo, en la indiferencia...
Todas estas facetas en los conflictos cotidianos son los aspectos que abordaron especialistas de diversas nacionalidades que asistieron a las IV Jornadas regionales de la Nueva Escuela Lacaniana del Psicoanálisis, que se llevaron a cabo en Guayaquil hace unas semanas. Al evento asistieron 50 psicoanalistas de diferentes países del continente americano.
El psicoanálisis se fundamenta en la escuela denominada Lacaniana, la cual toma el nombre de su autor, Jacques Lacan (ver recuadro), quien puso énfasis en el lenguaje y en el hecho de que el individuo abandona la relación imaginaria con la madre que en la niñez se suele percibir como la parte de uno mismo. Solo cuando se abandona esta ilusión, se entra en el 'orden simbólico', un entramado de reglas que constituyen el lenguaje y el orden social.
El tema de la angustia ha sido objeto de estudio especialmente de los psicoanalistas. Se la define como un estado afectivo de carácter penoso que se distingue por aparecer como reacción ante un peligro desconocido o impreciso. Suele estar acompañada por pequeñas alteraciones en el organismo, tales como elevación del ritmo cardiaco, temblores, sudoración excesiva, sensación de opresión en el pecho o de falta de aire (de hecho, 'angustia' se refiere a 'angostamiento').
Algunos especialistas la comparan con la ansiedad extrema, con el miedo o sencillamente la definen como una 'sensación', que se produce por muchos factores.
La incertidumbre, por ejemplo, es un generador de angustia, pero en menor grado. Así opina el psicoanalista Ronald Portillo, de nacionalidad venezolana, funcionario del Centro de Investigación y Docencia de Caracas, Venezuela, uno de los expositores en las IV Jornadas regionales de la Nueva Escuela Lacaniana del Psicoanálisis.
Para este profesional, las personas llegan a este estado muchas veces por no estar conscientes de la realidad en que viven, y esto se debe a que "aquella instancia -a la que podemos denominar 'fantasma'- está sólidamente instalada en nuestro inconsciente, el cual nos hace falsear la realidad".
Para entender cómo opera dicho 'fantasma', Portilla hace referencia a la típica relación amorosa donde el hombre o la mujer creen que son algo significativo para el otro ser, cuando en realidad no lo son. Entonces, "se nos cae la máscara y empezamos a ver la realidad. En ese instante nos desestabilizamos, asumimos posiciones opuestas que rompen nuestro equilibrio emocional. El fantasma nos hace creer lo que no somos, nos protege de la angustia, pero también nos lleva a asumir posiciones dolorosas".
En la perspectiva lacaniana, la angustia está dentro de lo real, que es lo que la desencadena. De esta manera, Lacan promovía tres esferas específicas: lo real, lo simbólico y lo imaginario, esta última, experta en disfrazar la realidad que a veces nos toca vivir, pero sin que nos demos cuenta.
De ahí que muchos seres humanos sufren de angustia pero de una forma que no esperaban debido a que su fantasma "les ocultaba la realidad. Pero cuando sabemos lo que está sucediendo, cuando estamos conscientes, entonces podemos controlarla", indica Portilla.
Sea su propio terapeuta Esthela Solano, psicoanalista argentina radicada en Francia desde hace algunos años, ha atendido pacientes que desde los 13 años manifiestan estados de angustia y rebeldía.
En el caso específico de Francia, las crisis se presentan por abandonar del todo sus estudios y no retornar más a un salón de clases.
En la población adulta, señala, no faltan los casos de bulimia, anorexia, desórdenes propios de la alimentación, así como la adicción a las drogas. "A los pacientes los sometemos a un estudio analítico exhaustivo para poder ayudarlos a resolver sus problemas", explica.
Y ese resolver 'su problema' al que se refiere la psicoanalista Solano tiene que ver con el hecho de proporcionarle herramientas que están en el inconsciente del paciente. El psicoanálisis se basa justamente en otorgarle al mismo paciente los recursos para que este se convierta en su propio terapeuta.
"Sabemos que el conflicto no se soluciona del todo. Lo que hacemos es que la persona pueda controlarlo, que esté consciente de que tiene algún tipo de desorden, y en el momento en que sabe que este puede 'dispararse', entonces actúa de inmediato y lo detiene", comenta la Dra. Solano.
Para esta especialista, desde el mismo momento en que nacemos ya experimentamos una sensación de angustia porque resulta una experiencia traumática el hecho de que el niño se desprenda del vientre de su madre.
Las terribles preocupaciones La incertidumbre laboral, el saber que en cualquier momento se puede perder el trabajo, y los sentimientos de inestabilidad en este aspecto están entre los casos que más atiende la psicoanalista radicada en París. Una realidad que no se aleja de la que vivimos los ecuatorianos.
"Vivo en una sociedad donde lo que prevalece es la necesidad de consumir. Los objetos han reemplazado los ideales. El consumidor es usado continuamente por la sociedad, y si este ya no consume, ya no sirve. Y este 'desechar' se extiende a todos los aspectos del ser humano, incluso en la sexualidad. Es como si en la sociedad existiera un imperativo de gozarse tanto el hombre como la mujer. Pero llega un momento en que se descubre que en realidad el ser humano solo fue objeto de goce para el otro, pero nada más. Y eso es devastador", expresa Solano.
También para esta psicoanalista, el hecho de que una persona muestre excesiva preocupación por otro ser humano lleva implícito, en forma inconsciente, un sentimiento de rechazo y hasta odio. "Suena contradictorio, pero ese exceso de amor en realidad puede ocultar un impulso agresivo reprimido. Por supuesto, esto se determina en terapia", aclara.
En su consulta la psicoanalista intenta descubrir cuáles son esos pensamientos que provocan ese ataque de angustia, a fin de encontrar lo que está rechazando el sujeto. Se trata de llegar a esa 'extimidad' (término creado por Lacán), que es lo más íntimo que no advertimos y que creemos que es exterior.
Angustia colectiva Dentro de la categoría de las angustias, los especialistas se refieren también a las denominadas colectivas, las cuales se producen ante la presencia inminente de catástrofes naturales, epidemias, inestabilidad social, entre otros. Por supuesto que tratar a la sociedad en su conjunto es tarea casi imposible. "El psicoanálisis se dirige a la resolución de caso por caso", enfatizan los especialistas.
En el Ecuador, sin duda alguna vivimos este tipo de angustia "porque cumplimos con un requisito que forma parte de ella que es la incertidumbre", anota Alicia Arenas, psicoanalista venzolana. La angustia colectiva es producida por diversos factores. Uno de ellos se da cuando los ideales de esa sociedad, o esa figura de autoridad que los guía, tienden a desaparecer. "Lógicamente ese grupo social empezará a sentir una desorientación por la ausencia de estos semblantes que ya no ve con claridad", agrega Arenas, quien fue presidenta de la Nueva Escuela Lacaniana (NEL).
Nuevos tratamientos En algunos países europeos los especialistas están probando técnicas más rápidas para tratar los diversos trastornos emocionales en tan solo seis sesiones. "Los resultados que hemos encontrado son sorprendentes. Ya quedaron atrás aquellos tratamientos que duraban largos periodos".
Y la ayuda en dichos países va más allá. En Francia y España existen los denominados Centros de Atención de la Angustia, los cuales son financiados con rubros del Estado y en forma privada para atender a los pacientes que no tienen el dinero suficiente para hacerlo en forma privada. "Aquí se suelen atender casos urgentes y la gente los conoce y sabe de su eficacia", indica la psicoanalista Arenas.
En Ecuador, aún se está trabajando en forma privada, pero cada vez son más quienes acuden a los especialistas en trastornos emocionales. Los psicoanalistas recuerdan que aunque el ser humano tenga todas las herramientas para salir adelante de un evento traumático, muchas veces es necesaria la ayuda de alguien para encontrar el camino que se deba seguir...(M.F.)
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