El niño que perdió a sus padres en el accidente aún espera que la Brigada Blindada Galápagos construya la casa que le ofreció, al igual que la beca.
Emanuel Benavides quedó huérfano a los 2 años. Flor Guamán y Vinicio Benavides, sus padres, murieron el 20 de noviembre del 2002, durante la explosión de la Brigada Blindada Galápagos.
Las autoridades civiles y militares de ese entonces se comprometieron a construirle una casa, a darle una beca estudiantil, una pensión del IESS y tratamiento psicológico. De eso nada se ha hecho realidad, según han denunciado sus abuelos.
El terreno donde se colocó la primera piedra (el 7 de noviembre del 2003) de la que sería su casa está abandonado y lleno de basura.
"Deme 50 mil dólares para hacerle la casa, es la respuesta que he recibido de los militares", añadió Bolívar Guamán.
Los riobambeños recordaron ayer los cuatro años de la explosión de los hangares 78 y 79 de la Brigada Blindada Galápagos, ocurrida el 20 de noviembre del 2002.
Esa tragedia ocasionó la muerte de once personas, cientos de heridos, destruyó 18 mil viviendas y afectó psicológicamente a quienes perdieron a sus familiares.
"Han pasado cuatro años desde que mi hija e hijo político fallecieron a causa del impacto de las esquirlas de las granadas que volaban por toda la ciudad", afirmó ayer Bolívar Guamán, padre de Flor Guamán, una profesora que murió junto con su esposo, Vinicio Benavides. Ellos caminaban por las calles España y Argentinos cuando fueron impactados por las esquirlas del material bélico.
La pareja murió en esa fecha y dejó huérfano a su único hijo, Emanuel Benavides.
El sitio donde la Brigada, con la ayuda de instituciones públicas y privadas, debía edificar la vivienda, está ubicado en la avenida Sergio Quiroga y avenida Sesquicentenario. Y aunque la casa debió entregarse en el 2003, allí solo hay basura, un montón de piedras y 300 ladrillos, obsequiados por un ex concejal.
Emanuel Alejandro cursa el primer grado en el colegio Olivo, que ofreció la beca para el niño, recibe 50 dólares del seguro de su madre y está a la espera de la pensión de su padre, del IESS de Chimborazo.
El año anterior, como hubo la oferta de una beca de estudio, fue matriculado en el colegio Combatientes de Tapi de la Brigada Galápagos, "pero como había que pagar hasta los agasajos de los militares, preferí matricularle en el pensionado Olivo", dijo Guamán.