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Ají y arañas tienen algo en común

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Noviembre 26, 2006

Por HENRY FOUNTAIN

Uno pensaría que el ají y las tarántulas tienen poco en común.

Pero se sabe que ambos causan dolor, uno cuando es mordido y el otro cuando muerde. Ahora, los científicos han descubierto que el ají y las tarántulas activan el mismo sendero bioquímico en el sistema nervioso para desencadenar ese dolor.

Los ajíes contienen capsaicina, un compuesto que activa un receptor (llamado TRPV1) que incrementa el flujo de iones a las células nerviosas, lo que provoca que se envíe una señal al cerebro.

“Las plantas han evolucionado a usar estos canales TRP como sitios comunes de acción para disuadir a depredadores”, dijo David Julius de la Universidad de California, en San Francisco. “¿Y en el caso de los animales? ¿Acaso la evolución ha elegido los mismos blancos, pero tal vez a través de una estrategia química diferente?”.

Julius lo descubrió, junto con Jan Siemens y otros colegas, al usar el veneno de 22 tarántulas y escorpiones expuesto a células de ratón cultivadas con el receptor TRPV1. Un veneno, de una tarántula originaria de las Antillas, activó el receptor.

Análisis posteriores mostraron que los compuestos en el veneno pertenecen a una familia de péptidos conocidos como ICK. La mayoría de estos péptidos, particularmente aquellos en toxinas que causan parálisis, inhiben a los receptores. Esto tiene sentido para una toxina letal, dijo Julius, “porque quiere paralizar la actividad de las células nerviosas para que la víctima muera”. Sin embargo, los péptidos en el veneno de la araña trabajan de forma opuesta, al activar al receptor y permitir el flujo de iones a la célula.


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