Una nueva generación de filántropos ha dado un paso al frente, en su mayoría jóvenes multimillonarios que han cosechado las ganancias del capitalismo y creen que puede aplicarse a la beneficencia. Son "filantropresarios", llevados por el impulso a hacer el bien y, además, obtener ganancias.
Entre ellos se encuentran Pierre Omidyar, fundador de eBay, quien quiere usar el capital de inversión, así como donativos, para expandir la industria de los micropréstamos, y Stephen M. Case, cofundador de America Online, quien invertirá 250 millones de dólares en compañías que ayudan a los consumidores a tomar el control de los cuidados a su salud.
El enfoque de estos filantropresarios refleja la cultura del negocio que los hizo ricos: la tecnología de la información, con su mantra de que todo el mundo debe tener acceso a la información. Según su forma de pensar, el mercado puede tener el mismo impacto de nivelar el terreno de juego y suministrar las necesidades básicas de los pobres, como techo, comida y servicios sanitarios.
"Estos hombres tienen un conocimiento de primera mano del poder del mercado, y se preguntan por qué no pueden ganar dinero y atacar al mismo tiempo algunos de los problemas que en otro tiempo abordaba principalmente el gobierno", dijo Alan Abramson, director del programa del sector sin fines de lucro y filantropía en el Instituto Aspen, grupo de pensadores en Washington centrado en políticas públicas.
Casi todos los filantropresarios empiezan con una fundación, y Jeffrey S. Skoll, ex presidente de eBay, de 41 años, no fue la excepción. Creó la Fundación Skoll en 1999 y con el tiempo ha invertido 613 millones de dólares en ella, unos 90 millones de los cuales han sido destinados a emprendedores sociales y sus organizaciones sin fines de lucro, como el Instituto OneWorld Health, compañía farmacéutica sin fines de lucro, y KickStart, negocio sin fines de lucro que desarrolla maquinaria agrícola de baja tecnología.
Un año después inició un fondo personal de inversiones, Capricorn y en 2004 fundó una productora cinematográfica, Participant, que rápidamente se ha vuelto prominente con cintas como "Syriana", "Buenas Noches, Buena Suerte" y "An Inconvenient Truth".
Sus empresas sin y con fines de lucro se apalancan y respaldan unas a otras. "An Inconvenient Truth" examina el calentamiento global y el cambio climático, y su fundación apoya a Ceres, grupo sin fines de lucro que trabaja para convencer a los inversionistas de tomar en consideración la responsabilidad con el medio ambiente en sus análisis de empresas.
"Hicimos la prueba de lo que yo llamaría la filantropía activa, donde trabajábamos mediante la fundación con organizaciones sin fines de lucro con el fin de mejorar su capacidad para ejecutar, proporcionar orientación y ayudar al desarrollo profesional. Y aprendimos muchas lecciones, algunas buenas y otras no tanto", dijo Pierre Omidyar, de 39 años, fundador de eBay.
Ha convertido su fundación en un fondo de aproximadamente 200 millones de dólares para invertir en empresas sin fines de lucro y esa cantidad la acompañó de otra similar dedicada a la inversión en empresas lucrativas.
En ningún lugar es menos apreciable la distinción entre las actividades sin fines de lucro y las lucrativas de Omidyar que en el área de las microfinanzas, donde ha invertido más de 33 millones de dólares, la mitad de ello de manera filantrópica. "Si mira el Banco Grameen, es un negocio.
No se le puede llamar otra cosa", dijo en referencia al banco que otorga préstamos a los pobres, en Bangladesh. "Sus ingresos son mayores que sus gastos, y es tremendamente eficaz en sacar a las personas de la pobreza. Es una prueba de que se pueden tener las dos cosas a la vez".
Sir Richard Branson, de 56 años, ha combinado las cosas desde hace mucho tiempo, al construir su imperio empresarial del Grupo Virgin de forma que incluye aerolíneas, teléfonos celulares, tiendas de discos, tarjetas de crédito y seguros para mascotas. En ese contexto, su anuncio de que invertiría 3.000 millones de dólares en el desarrollo de combustibles alternativos no fue inusual.
"Tenemos dos brazos separados, Virgin Unite, fundación de beneficencia, que es puro dar, y luego esta cosa híbrida, que es nuestra unidad de capital de riesgo-beneficencia", dijo Branson.
La inversión prometida en energía alternativa es un ejemplo de lo que hace la unidad de capital de riesgo, al desplegar las habilidades empresariales que han convertido a Branson en multimillonario para atacar problemáticas globales.