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Con un balón en los pies a veces las cosas me salen bien. Con la lapicera en la mano no estoy seguro por dónde debo tomar. Llevo escritas infinidad de cartas, algunas de ellas muy largas, pero nunca esto que estoy haciendo ahora. Han de perdonarme, pues, si no realizo la jugada como corresponde.
He leído los originales del trabajo redactado por el periodista Nilo J. Suburú. Los consideré ajustados a los hechos y estuve de acuerdo en que fueran publicados. En cuanto al procedimiento elegido por el autor para hacer el relato me resulta comprensible porque, de otra manera, la lectura podría ser menos entretenida. Pero –permítaseme insistir– los datos que contiene son, en lo esencial, respetuosos de lo sucedido.
Dos precisiones antes de terminar. En primer término quiero decir que yo soy apenas la undécima parte del equipo y que sin la ayuda de los diez compañeros restantes es más que seguro nunca hubiera marcado un gol.
Segundo: hay otros jugadores que merecen, porque valen mucho y porque sus vidas son muy interesantes, libros que hablen de ellos. Quisiera que un día fueran escritos.
Mientras tanto, propongo que esta distinción que se hace conmigo tenga el sentido de un homenaje para todos, ya que todos han contribuido para hacer posible mi buena suerte.
* Prólogo del libro Dos palabras para el gol: Alberto Spencer, del periodista uruguayo Nilo J. Suburú. El título es nuestro |