El presidente de EE.UU., George W. Bush, insistió en que las tropas estadounidenses se quedarán en Iraq hasta que su trabajo esté completo, y mientras el gobierno iraquí desee que sigan ahí.
En declaraciones posteriores a una reunión en Ammán, Jordania, con el primer ministro iraquí Nouri Maliki, Bush descartó lo que llamó "especulaciones" sobre una supuesta retirada de Iraq.
Antes, había pedido que se acelerara el entrenamiento de las fuerzas de seguridad iraquíes y que Maliki tuviera un mayor número de efectivos bajo su control.
Bush describió al primer ministro de Iraq como un "líder fuerte" y dijo que las tropas estadounidenses permanecerán en territorio iraquí mientras que el gobierno de Bagdad requiera ayuda.
Maliki aseguró que la división de Iraq en zonas autónomas no sería la solución para los problemas del país y solo incrementaría los hechos de violencia.
Además, indicó que las fuerzas iraquíes estarán listas para hacerse cargo de la seguridad del país "en junio del 2007".
En Washington, el Grupo de reflexión sobre Iraq presentará oficialmente el próximo 6 de diciembre a Bush sus conclusiones sobre las opciones estratégicas vinculadas a la presencia norteamericana en Iraq.
El documento señala una retirada progresiva y sin calendario de las tropas en Iraq y el inicio de un diálogo con Siria e Irán con el grupo, que lidera James Baker, que fue secretario de Estado del ex presidente George Bush padre.