Aunque los desvíos improvisados y señalados con tanques desaparecieron de la vía Guayaquil-Santa Elena, los problemas de señalización siguen. Los conductores no saben en qué kilómetro se encuentran ni cuándo se acerca una curva peligrosa. Son escasos los letreros y en tramos como Progreso-Buenos Aires, cruzando Zapotal o en las comunas Sucre y Villingota, ni siquiera existen.
Roberto Pólit, director de la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG), reconoció el problema. Dijo que hace tres meses se entregó al Ministerio de Obras Públicas un mapa con la señalización horizontal, vertical y de pórticos que debe ir en la vía. Y que la entidad a su vez asignó fondos a las contratistas Hidalgo e Hidalgo y Verdú para instalarlas.
Pero ayer -durante la revisión- se constató que está incompleta. "Falta bastante. Está en el 60 a 65% hecho. Las rayas viejas no han sido borradas y hay sobreposición de señales que tienden a confundir", dijo.
El ministro Pedro López aceptó que faltan tramos de señalización y que en dos semanas las empresas deberán dejarlos listos. Sin embargo, José Verdú, gerente de la compañía Verdú, indicó que dejaron terminados y con señales los 80 km que tenían a cargo.
En la vía también hay una "falla de construcción", según Pólit, en el desvío a Progreso. Allí los vehículos deben invadir el carril de regreso para poder tomar la vía a Playas. Para solucionarla, la Prefectura hará un paso a desnivel, similar al de la vía a Samborondón. Los diseños están hechos y se alista la licitación para que funcione en el 2008.