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Ellos serán los encargados de que su tendencia política gobierne por primera vez desde hace sesenta años, luego del triunfo del 28 de mayo de 1944, esta vez sin el grave desenlace de entonces que tanto daño le hizo al país. ¡Cuántas semejanzas y diferencias con el desafío del Partido Socialista chileno al asumir Ricardo Lagos!
Es trascendente la responsabilidad que ha asumido este nuevo grupo de dirigentes que deberán ser conscientes de lo fácil que es dejarse marear por el poder, aquel que siempre corrompe.
La primera tarea de cada nuevo gobernante será siempre atraer de manera amplia la confianza de otros sectores democráticos como condición para evitar innecesarias polarizaciones. Eso es especialmente válido en nuestro país donde hay ciudadanos con las más diversas ideologías, donde ninguna de las corrientes de pensamiento es mayoritaria (son todas minorías, grandes o pequeñas) y donde el común de las personas no desea vivir en un país dividido en dos bandos irreconciliables.
Solo quedan 25 días para pensar en esto.
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