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Al presidente Correa I

Le recuerdo a usted que los ecuatorianos nos quejamos siempre del desastre en que vivimos. Unos dicen que tenemos la culpa por no saber elegir a nuestros gobernantes; otros, que estos apenas suben se acostumbran a robar para llenarse los bolsillos sin importarle los demás.

Creo que sí sabemos elegir bien. El problema es que cuando un gobernante sube con buenas intenciones y comienza su etapa de gobierno tratando de hacer lo que prometió, inicia su calvario, pues como necesariamente para hacer algo por el bien de la mayoría tiene que ir contra los intereses de la minoría corrupta llamada oligarquía, ahí comienza su martirio, pues deberá rendirse ante esta para que lo deje "gobernar" mientras siga sus directrices; pero en el momento en que no lo hace viene la orden de tumbarlo, y desde el Congreso los "padres de la patria" se inventan cualquier cosa o levantan a sus coidearios con nombres de "forajidos", y ¡afuera! Haga que pague toda esa  gente que tanto daño ha hecho a nuestro querido y sufrido país.

Marco Argüello
Guayaquil


Al haber sido usted electo Presidente de la República, con la votación mayoritaria de los ecuatorianos, la Asamblea Constituyente parece que va, pero esta decisión debe llevarla a la práctica mediante consensos que eviten  violaciones constitucionales.

Es verdad que el Congreso ha manoseado y violado la Constitución las veces que ha querido, pero no es menos cierto que mientras la actual esté vigente, el Gobierno debe dar muestras de respeto a la ley suprema. Para llegar a un entendimiento podría considerarse como una fórmula de acuerdo entre el nuevo Congreso y el Gobierno, que la convocatoria a consulta, que será para cambiar la Constitución a través de la Asamblea Constituyente, se la realice vía Congreso, con la condición de que este continúe  funcionando por el periodo señalado en la actual Constitución, que estará vigente hasta cuando la nueva venga a regir, luego de su promulgación. No se debe olvidar que la ley no puede ser retroactiva.

La otra condición sería que la Asamblea Constituyente elegida por el soberano se constituya en una institución permanente para que vele por el cumplimiento de las disposiciones constitucionales, es decir, que toda ley o reforma legal, resolución, o acuerdo, que expida el Congreso, sea remitido a dicha Asamblea Constituyente, la cual se encargará de controlar que los mencionados actos legislativos no violen la Constitución. El Tribunal Constitucional sería suprimido y sus funciones pasarían a la Asamblea.

Gustavo Chiriboga Castro
Guayaquil


Economista Correa, ¡tenga el cuidado más enorme de no defraudarnos! No caiga en el mismo error de los anteriores, de ser echado fuera, ya sea por los forajidos o por no forajidos.

El poder está en la Constitución, y si usted cumple lo que está en la misma, el pueblo será beneficiado y usted considerado un héroe que gobierna nuestro Ecuador cansado de tanta corrupción y mala administración.

Usted tiene un equipo de asesores, y nosotros, el pueblo, le imploramos que no caiga en las garras de algunos de ellos, ya que oportunistas y embaucadores, los hay, y usted lo sabe. Ponga orden, cumpla sus ofertas desde un comienzo. La oposición está lista para ponerle trabas, pero usted tiene las de ganar con el pueblo a su favor. Busque consenso en la oposición, pero ante todo, que lo primero sea el pueblo, pues nosotros lo hemos elegido y tenemos esperanzas de que ahora sí las cosas van a cambiar con sus ofrecimientos de campaña; ahora no  más esperamos a que los cumpla.

Hablo también a nombre de los emigrantes, ya que soy uno de ellos. Los migrantes ecuatorianos queremos garantías, estabilidad para regresar al país; que en nuestra Constitución consten leyes que nos protejan; que haga el banco del migrante ecuatoriano, usted como   economista debe saber cuán importantísimo sería este proyecto, ¿se imagina el número de accionistas seguros (migrantes) con el que contaría ese banco? Hasta las soluciones de infraestructura estarían dadas, ya que como se anuncia la eliminación del Banco Central, pues ahí se crearía el banco del migrante. No son imposibles. Con voluntad y honradez se puede salir adelante.

Ángel Ernesto Andrade Ponce
Sion, Suiza

Al presidente Correa IV
Una vez más hacemos las cosas al revés. Primero, nos dejamos llevar por la euforia y el sentimiento, sin reparar que en cada elección nos jugamos el futuro nuestro y de nuestros descendientes, y en este juego, lamentablemente, algunos medios de comunicación y organizaciones que supuestamente son de conducción ciudadana han tenido complicidad.

En la campaña, nunca exigió o se hizo un análisis serio sobre la conveniencia o no de una Asamblea Constituyente, lo importante era buscar el voto por lo nuevo, y listo.

Hoy, a pocos días de que usted se posesione como nuevo presidente y que obligatoriamente deba cumplir con la promesa de la Constituyente, se comienza a pensar con seriedad sobre el tema, e incluso, hay la percepción de que a lo mejor el camino es otro.

La gran verdad es que necesitamos un cambio, pero si se lo va a hacer como hasta hoy se plantea, creo que tendremos una buena Torre de Babel y el resultado final no será el más alentador.

Se habla de un estatuto (es decir, reglas macro para legislación tan compleja), y lo que no cubra el estatuto, ¿quién va a validarlo?, ¿una consulta previa o solo es para elegir?

Se habla de cambios, pero no sabemos qué es lo que queremos cambiar; ¿con base en qué va a trabajar la Constituyente?, ¿qué es lo que está mal en la actual Constitución?

El pasado fin de semana escuché en un programa de análisis que los panelistas concluían que lo malo de la actual Constitución es que es "letra muerta" y por lo tanto "hay que introducir los cambios que corrijan esto".

Considero que es verdad, el problema de la actual Constitución es que tiene disposiciones tan ambiciosas que los grupos de interés no la han querido hacer respetar, pero esto no es problema constitucional sino Legislativo; entonces, lo necesario sería obligar al nuevo Congreso a que legisle como manda la Constitución, caso contrario vamos a tener una nueva que va a ser más letra muerta que la actual.

La ciudadanía que votó por  usted lo hizo pensando que usted sabe cómo implementar sus promesas de campaña, por eso es necesario que nos conduzca adecuadamente a esta nueva Constituyente. Necesitamos mucho más que un estatuto.

Es imperioso un plan de trabajo y propuestas concretas. Le recordamos que la actual Constitución fue el producto participativo de muchos sectores. ¡Cuidado vamos a retroceder en lugar de avanzar!

Leonardo Castillo Manrique
Guayaquil

Los ecuatorianos que nos hallamos fuera de nuestra tierra, obligados, porque no teníamos trabajo ni cómo alimentar a nuestras familias, estamos atentos a lo que nos vendrá en su nuevo gobierno, señor Correa.

Ojalá cumpla todo lo que gritó hasta quedarse sin voz cuando recorría el Ecuador, en su campaña, y se acuerde del migrante.

Plutarco Tinoco
Milán, Italia

Al presidente Correa II
El presidente electo de la República del Ecuador, economista Rafael Correa Delgado, ha expresado su desacuerdo con que los ecuatorianos continúen manteniendo a la burocracia del Banco Central del Ecuador, considerando una verdad irrefutable: "Un país sin moneda, no requiere de Banco Central".

Los directivos de esa cuestionada entidad responden con un argumento que no solo resulta infantil y absurdo, sino una ofensa a la inteligencia de los ecuatorianos, al justificar la permanencia de su institución con la ubicación de catorce cajeros automáticos, en tres ciudades, que cumplan la labor de cambiar billetes norteamericanos de alta denominación por monedas norteamericanas fraccionarias.

Usted, economista Correa, dijo que debe darse por terminado el tráfico de influencias que permita que cierto directivo de dicha institución se otorgue beneficios como el de aprobarse a sí mismo un préstamo por  180.000 dólares y el aludido contesta: "Es verdad, pero lo estoy pagando puntualmente".

El Banco Central del Ecuador prefiere poseer cientos de miles de propiedades inmobiliarias en el más completo abandono, a presentar un proyecto que permita aprovechar sus instalaciones, por ejemplo en beneficio de decenas de escuelas o colegios públicos que requieren de edificios más cómodos, guarderías, museos, centros de alfabetización, centros médicos...

Aplaudo su tesis, economista Correa, de reducir al personal de dicha entidad, y le sugiero que revise la posibilidad de desaparecer por completo esa institución obsoleta, y que los bienes que atesora pasen a formar parte activa de las municipalidades de cada una de las ciudades del país; ya que, sin desmerecer al resto, en lo que respecta a Guayaquil, su Alcalde sabrá aprovechar mucho mejor estas propiedades en beneficio de la ciudadanía.

Gustavo Rivadeneira Romero
Guayaquil


Con el respeto que se merece el presidente electo del Ecuador, economista Rafael Correa Delgado, desde mi condición exclusiva de ciudadana me permito sugerirle o más bien solicitarle que sea lo suficientemente selectivo al nombrar a todo su equipo de trabajo.

Me refiero a sus colaboradores, llámense ministros, asesores, directores de alto nivel, pues ya se conoce que se ha seleccionado a algunos que han pertenecido o pertenecen aún a la llamada partidocracia, y que todos conocemos tienen un pasado no muy claro en el ejercicio de funciones en gobiernos anteriores.

Recuerde que el Ecuador, los verdaderos ciudadanos, estamos pendientes de usted, prestos a apoyarlo incondicionalmente, pero también listos a denunciar si los mismos de siempre estarán, una vez más, enquistados en el poder.

Ab. María Luisa Mora P.
Guayaquil
Al presidente Correa III
¿Que qué es lo que deseamos los ecuatorianos?, ¿no firmar el TLC, la salida de la base de Manta, una Asamblea Constituyente?... No estoy convencido de que eso sea lo que el pueblo quiere; y no porque usted ha sido elegido presidente y eran estas sus tesis de campaña significa que así sea.

¿Qué es lo que queremos entonces?, sencillamente que ocurra un verdadero mejoramiento en la calidad de vida de nosotros. No interesa si se paga la deuda externa, si la banca ha roto récord de utilidades, si los dineros están en el exterior, si el petróleo es estatal o privado, si existe igualdad social o no.

Queremos sentir una mejor calidad de vida expresada en la seguridad de las ciudades, en el respeto a los derechos civiles, en la capacidad de poder salir de vacaciones, en la posibilidad de alimentarnos bien, de educarnos, de contar con ciudadanos ordenados que generen un país disciplinado y sobre todo honrado; el resto, no importa.

David Ernesto Ricaurte Vélez
Guayaquil


El nuevo gobierno nacional que entrará en funciones  en unos días ha planteado la necesidad de efectuar cambios institucionales en el manejo del comercio exterior, trasladando funciones desde el Micip hacia el Ministerio de Relaciones Exteriores; sin embargo, si la reforma solo se queda en este ámbito, estamos dejando de lado lo trascendente: la necesidad de definir una verdadera política comercial de inserción a los mercados internacionales, bajo una óptica de política de Estado.

La posibilidad de fusiones y cambios en las dependencias del Poder Ejecutivo está contemplada en la Constitución. Seguramente se tiene previsto efectuar un traslado racional y respetuoso de los derechos laborales de una parte de los funcionarios del Micip hacia una institución con prestigio; entonces, el debate no está allí.

Ecuador tiene una economía y una población relativamente pequeña, con un coeficiente elevado del comercio exterior   respecto a la producción nacional -más del 50% del PIB-, con una impresionante dependencia de productos primarios y reducida diversificación de mercados.

Precisamente estos factores exigen una política comercial coherente de inserción a los mercados internacionales, con un manejo racional de los aranceles como instrumento para los encadenamientos productivos, una administración efectiva contra el comercio desleal de otros países por subsidios, etcétera.

Los meros anuncios de cambios institucionales y las críticas a la Comunidad Andina crean preocupación y desazón, por más fundamentos que tengan, son cuestiones parciales, y lo peor del caso es que varios gremios empresariales siguen la misma jugada y no logran ver más allá del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.

Santiago García Álvarez
Quito
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Guayaquil
PROGRAMA VACACIONAL

El Comité Los Ceibos abrió las inscripciones para su programa vacacional dirigido a niños desde los  3 hasta los 15 años. Informes e inscripciones a los teléfonos 235-0460, 235-0205.

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