El derrocado mandatario y líder de Sociedad Patriótica (PSP), Lucio Gutiérrez, deslindó ayer su responsabilidad en el pedido de destitución de su esposa y diputada, Ximena Bohórquez, realizado el viernes anterior por el jefe de bloque de su partido, Luis Tapia.
Evitó comentar el tema aduciendo que no puede convertirse en "juez y parte" ante posibles sanciones a los militantes de esa agrupación. "Una cosa son los temas familiares y otros los políticos. Este es un tema político y tiene que resolverse políticamente (...). Por eso, me han pedido que me separe de eso", anotó.
El ex presidente no precisó si está en marcha un supuesto trámite de divorcio, pero señaló que en el tema del partido "no puede influir ni a favor ni en contra (de su esposa)".
Gutiérrez, también insistió ayer en su llamado al diálogo al presidente electo, Rafael Correa, para conseguir una reforma política "en paz y con estabilidad", pero por vía del Congreso y no a través de una consulta popular.
Pero condicionó a dos puntos. El primero, que el nuevo gobierno aclare su intención de pretender implementar tintes totalitarios y querer perennizarse en el poder; y, el segundo, aclare cuáles serán las acciones que implementará en contra de los deudores de la Agencia de Garantía de Depósitos (AGD).
Lucio Gutiérrez no garantizó que en la terna para contralor general del Estado, que el Congreso presentará a Correa, no existan militantes de su partido político.